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Congreso sobre Imprenta Musical: Crónica (II)

La Editorial Boileau y la Calcografía de Serapio de Santamaría.

Utiles calcografía

Utiles para realizar el grabado. Imagen tomada de http://www.bne.es

Estas dos editoriales de música son dos de los temas que a mi parecer, merecen un post que resuma la jornada del día 4 de noviembre. No quiere decir esto que el resto de ponencias y comunicaciones no sean dignos de mención: en absoluto y todo lo contrario. Pero me centraré hoy en la participación de José Carlos Gosálvez y Yolanda Guasch, nieta del fundador de la Editorial Boileau, así como la visita a la Calcografía de Santamaría en la BNE.

Comenzó el día con la ponencia de  director del Departamento de Música y Audiovisuales de la BNE, acerca de fuentes, métodos y documentos relacionados con la edición musical en Madrid en el siglo XIX, que no sólo proporcionan información acerca del contenido musical o el tipo o estado del soporte físico, sino también sobre aspectos sociales, consumo y circulación de la música, siendo en ocasiones los actores diferentes del compositor (esto es, editores, impresores y público) casi más importantes que éste. Gosálvez ha tenido la suerte de poder trabajar en dos de los fondos musicales más importantes de España (anteriormente fue director de la Biblioteca del real Conservatorio Superior de Música de Madrid), y ha remarcado que investigar la edición musical, como es este caso, nunca puede circunscribirse al fondo concreto desde donde parte un proyecto, sino que siempre existen fuentes y documentos tanto o más importantes fuera de la biblioteca de arranque y que es necesario consultar si se quiere hacer una investigación seria, exhaustiva e intentando no dejar nada por consultar. Así, Gosalvez enumeró otros fondos con información relevante que los investigadores de la BNE debieron consultar para obtener toda la información acerca de la edición musical en el Madrid del siglo XIX, como por ejemplo protocolos notariales, el registro de la propiedad intelectual, la sociedad económica matritense…

La Biblioteca Nacional de España es el nexo en el titular de este post, ya que posee todos los materiales para la impresión calcográfica de Serapio de Santamaría, mismo sistema que utilizaba la, hoy todavía existente, Editorial Boileau de Barcelona. Joaquín Leren es el último trabajador de esta empresa que conoce la técnica de la grabado y estampación mediante calcografía.

Yolanda Guasch, nieta de Boileau, introdujo la biografía de su abuelo: Alessio Boileau Bernasconi aprendió la técnica del grabado en la –también en activo hoy en día y una de las más importantes en Europa- editorial Ricordi, en Milan. Tiene la opción de trasladarse a Grecia o a España, y finalmente elige nuestro país, intsalándose en Barcelona a principios del siglo XX. Aquí conoce a otros editores como Vidal Llimona y Boceta, quien le facilita la “inmersión” en el mundo editorial español y le proporiona contactos, abriendo en 1906 el Taller de grabado y estampación de música en la calle Provença 285 (hoy la tienda se encuentra en el número 287). En principio trabajaban por encargo, pero pasando posteriormente graban y estampan un repertorio propio a partir de 1913, con el nombre de Editorial Boileau.

Al igual que durante la posterior sesión de la tarde en la que la directora del Museo de la Biblioteca NacionalGema Hernández, nos explicó al detalle la técnica del grabado, Yolanda Guasch, ayudada de fotografías tomadas en la propia editorial y con Joaquín Leren como protagonista, nos contó cómo era todo este artesanal y laborioso proceso en la editorial de su abuelo. Para no hacer este post tan extenso como el de ayer, lo explicaré en otra ocasión. La visita al Museo de la BNE fue bastante didáctica, y se nos proyectó además un breve audiovisual explicando el grabado, y allí mismo pudimos ver y tocar algunas herramientas para grabar. En cuanto a la Calcografía de Serapio Santamaría, la BNE es poseedora de sus más de 2000 piezas y herramientas de grabado calcográfico para música, de las cuales existe una pequeña muestra en la sala de exposiciones permanentes.

Convocatoria abierta: documentalista audiovisual.

Logo portal EU

La Unión Europea convoca unas oposiciones (EPSO/AST/102/10 y EPSO/AST/103/10) para cubrir 43 plazas de Asistente de Archivos y Gestión de Documentos y 5 plazas de Archivero  (¿mejor documentalista?) Audiovisual como especialidad dentro de la convocatoria Audiovisual/Web Design Assistants. En el Diario Oficial de la UE (http://europa.eu/epso/apply/today/ass_en.htm) podeis obtener más información al respecto.

El plazo finaliza el 26/11/2010

Fuente: Fábrica Cultural

logo fabrica cultural

Congreso sobre Imprenta Musical: Crónica (I)

Begoña Lolo y Gerhard Doderer

Estimados amigos:

Hoy ha tenido lugar la primera jornada del Congreso Internacional de Imprenta Musical del que ya os hablé en otro post. El comienzo ha sido interesantísimo, ofreciendo la ponencia inaugural Doña Mª Luisa López-Vidriero, responsable de la Biblioteca del Palacio Real, cuya historia y fondos nos detalló durante la primera media hora del Congreso. Posteriormente, moderados por el director del Instituto Nacional de las Artes Escénicas y la Música (INAEM), se cedió la palabra a Begoña Lolo, catedrática de Música y Musicología de la Universidad Autónoma de Madrid y co-directora del Congreso, la cual nos habó de la Imprenta de Música de José de Torres como modelo de desarrollo cultural y político en el s. XVIII. Del compositor y organista madrileño José de Torres nos habló de su concesión de “licencia y privilegio para la impresión de todo lo tocante a la música…” obtenida para diez años en 1700 y renovada varias veces, la cual permitió un monopolio decisivo en el desarrollo del arte musical, ya que con este privilegio se consiguió, entre otras cosas, establecer una imprenta fuerte en España, evitar que la edición musical se fuera al extranjero para así no perder recursos e impedir que se fueran las ganancias, así como fomentar el desarrollo económico exterior y considerarlo como una utilidad pública y bien social. Este impresor realizaba dos colecciones (tratados teóricos y partituras) en varios formatos (libros y pliegos sueltos) en tres tamaños diferentes (minor, medio y maior), enumerando Lolo las características de cada tipología documental. Pero no sólo imprimió libros y partituras musicales, también lo hizo con otros contenidos, como por ejemplo un Index Librorum Prohibitorum y un plano del orden de la Batalla de Almansa (1707), que muestra las posiciones y avances de los soldados. Lo curiosísimo de este plano consiste en la reutilización de tipos musicales para plasmar datos diversos: parte de pentagramas para indicar caminos, los símbolos del dedo señalando que aparecen en tratados de órgano para señalar la dirección de los soldados, ornamentos generales para representar las tropas, el calderón tipográfico (¶)… José de Torres fue, pues, músico, compositor y empresario editorial. Tras las concesiones de privilegios de 1700 y 1709, en 1719 se le prorroga de nuevo añadiendo además exenciones en los impuestos y tasas del papel, algo muy importante puesto que suponía un gasto muy elevado, y remodela la imprenta con nuevas y más cuidadas tipologías, introduce el cifrado, sistemas de repetición, calderones… otorgando a los papeles de música una calidad nunca vista anteriormente.

José de Torres arrenda la imprenta durante los últimos años de su vida, llegando a simultanearla tres impresores diferentes durante los años 1728 a 1730. Muere en 1738, vendiendo sus hijos la imprenta puesto que no habían seguido la tradición impresora de su padre.

Posteriormente, Gerhard Doderer, de la Universidade Nova de Lisboa, nos habló -en un perfecto castellano- acerca de la imprenta del poco estudiado  Jaime de Té y Sagau (Barcelona 1680-Lisboa 1736) en la corte del rey portugués Joao V.

Saraband. Feuillet

Tras la pausa para el café, se dió paso a una interesantísima comunicación de Mª José Ruiz Mayordomo, profesora de danza en el Conservatorio Superior de Madrid (aquí se puede leer una entrevista publicada en la revista digital de danza Eter.com en 2009) acerca de la producción de danza impresa en el siglo XVIII. Estos manuales contenían cuando menos, grabados con la posición inicial del danzante  o la pareja de baile más el texto explicando los diferentes pasos para bailar minué, contradanzas, rondos… otros, incluso aportaban grabados con la música y el trazado de los pasos de baile, como el libro de contradanzas orquestales. La imagen que acompaña este post, de un tratado de danza de Feuillet, dan una idea de cómo son estos manuales. Hubo excepciones, como el Manual Técnico Humorístico de Don Preciso, que no aportó ninguno de estos grabados por considerar que encarecían demasiado el libro, explicando los bailes sólo con texto.

Estos tratados se editaron en pequeños formatos, libros de mano -manuales-, y para el bolsillo de la casaca, para poder llevarlos consigo y consultarlos si era menester. Asimismo, se relaizaban encuadernaciones de distinta calidad y valor, de menor a mayor prestigio según el material y acabado, según fueran destinados a diferentes perfiles de compradores. Además, la danza fue considerada una de las tres artes liberales, junto con la equitación y el esgrima, que todo buen noble debía conocer y practicar. Por eso, en las bibliotecas particulares de este estamento no faltaban ejemplares dedicados al arte de danzar, con lo que la producción de estos métodos aumentó bastante.

Punzones, tampón y rodillo. Colección de Carlos Lugo Ureña.

Tras estas intervenciones, y antes de la comida, vivitamos la exposición Imprenta y edición en España: materiales, técnicas y documentos, a escasos metros de la sala de conferencias. Allí, proveniente de la colección de materiales de edición musical de Prudencio Ibáñez, de la Editorial Alpuerto y de la colección particular de Carlos Lugo Ureña, de tradición familiar dedicada a la copia y transcripción de partituras -actualmente realizadas con el software finale-, se hizo un recorrido a lo largo de dos siglos de técnicas de edición musical, empezando porlos tipos móviles, planchas, rodillo y tampón para

Letraset con claves de sol

punzones metálicos sobre “papel cristal”, la edad de oro de la edición musical en el siglo XIX, la revolución editorial de principios del XX con, por ejemplo, Casa Dotesio y la Unión Musical Española, la segunda mitad del XX con el sistema Offset -y algo muy curioso: letraset con símbolos musicales, algo de lo que desconocía su existencia- hasta llegar a la actualidad con los extendidísimos softwares Finale y Sibelius.

Por la tarde, destacables fueron las intervenciones de Don Antonio Gallego, de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, quien nos habló y mostró alguno de sus 2500 rollos de pianola, explicándonos la fabricación y distribución comercial de este posteriormente considerado intrumento musical -en cuanto permitió realizar matices y elementos expresivos, permitiendo al ejecutante participar activamente en el resultado final y dejando ser ser simplemente el accionador de los pedales del  player-piano, piano automatique o autopiano (El , y no “la”, Pianola era un nombre comercial que finalmente se utilizó indistintamente, sea cual sea la marca o el modelo).  Nos habló de la fábrica de rollos de este instrumento mecánico en la Garriga, primero conocida como “La Solfa” y luego como “Victoria” siendo música “registrada” y no “editada”, según el Sr. Gallego. Dió además una cifra que da idea de la gran difusión de estre piano automático: a mediados de la década de los años 20 del siglo pasado la venta de este intrumento se contabilizó en 500.000 unidades, cifra que decayó con la llegada de la Crisis de 1920 y la Gran Depresión posterior, así como con la extensión de la radio y el gramófono.

Mención especial merecen dos jóvenes ponentes: Sara Navarro Lalanda, de la Universidad Autónoma de Madrid, y Adriana Cristina García García, del Conservatorio de Música de Santiago de Compostela, quienes con sus grandes conocimientos  y su entusiasmo no demostraron ninguna carencia frente al resto de ponentes con mayor trayectoria profesional e investigadora. Respectivamente hablaron de la edición musical en la biblioteca particular de Mª Cristina de Borbón, gran amante y mecenas de la música, impulsora del Real Conservatorio Superior de Música de Madrid, y de la producción editorial musical del Centro Musical de José Campo y Castro. Finalmente reseñar la comunicación de Rosa Isusi, musicóloga valenciana, quien nos habló de los fondos musicales del Colegio del Corpus Christi de Valencia, y la recepción y edición de música sacra en Valencia durante los siglos XVIII-XX. Eran tantas las cosas interesantes que quería exponer que se le acabó el tiempo, para pena de los allí presentes.

Mañana esperamos con ganas la segunda jornada. Trataré de resumirla lo mejor posible en Papeles de Música.

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