Manual de catalogación de partituras.

La BNE editó en 2008 un manual de catalogación de música impresa del siglo XIX (1). Aunque las autoras, Nieves Iglesias Martínez e Isabel Lozano Martínez, después de realizado este trabajo, no han visto en su obra un “manual” y que ni siquiera sea de “catalogación”, lo cierto es que esta publicación resuelve muchísimas dudas que presentan -precisamente por lo que no presentan- los manuales de aprendizaje “al uso” de catalogación.

De hecho, “La música del siglo XIX: una herramienta para su descripción bibliográfica” (también tiene su versión en papel) ni siquiera trata de música impresa. Es decir, no únicamente. Como dicen sus autoras, “…Así que tuvimos que ampliar el primitivo campo de acción para acoger a las publicaciones seriadas, a las monografías y a nuevas presentaciones de las partituras”. ¿Por qué? Porque, por ejemplo, en los siglos XVIII y XIX era muy habitual que las publicaciones periódicas, algunas de temática musical y otras culturales en general, como es el caso de la imagen de la izquierda de la revista Blanco y Negro – que mantuvo el nombre desde su primer número en 1891 hasta 2005, editándose desde tres años antes como suplemento de ABC- regalaran junto a la publicación una partitura musical de compositores conocidos o no, españoles o extranjeros. Según el musicólogo Francisco J. Giménez Rodríguez, “el desarrollo del romanticismo musical coincide con la evolución del periodismo musical y la creación de un gran número de publicaciones dedicadas íntegramente o en parte a las actividades musicales.”(2) El hecho de que existan muchos expertos e instituciones que investiguen la música antigua y sus fondos y la frecuente mala conservación y semiabandono en que frecuentemente se encuentran las partituras, libros… del XIX -quizás porque se trata todavía de un pasado reciente- hizo acotar la fecha a las autoras.

Como ya he dicho, este “no manual” ilumina muchos huecos oscuros que uno, cuando se encuentra con la asignatura catalogación y clasificación y llega a la sección materiales especiales, tiene que dejarla en stand-by porque se da perfecta cuenta de que eso no puede ser todo. Aunque la publicación de Iglesias y Lozano se centra, como ya he dicho, en el siglo XIX, es utilísma para quienes quieran aprender a catalogar o tomar contacto con los fondos musicales, o ver casos especiales de documentos musicales factibles de encontrarse en el fondo a catalogar de una bilioteca.

En la introducción -redactada por Nieves Iglesias, en ese momento directora del Departamento de Música y Audiovisuales de la BNE- en la que se justifica la elaboración de este ejemplario centrado en partituras, monografías y publicaciones seriadas, se habla de la historia de España y el reflejo que situaciones políticas, avances científicos, acontecimientos sociales o personajes tuvieron en las composiciones del XIX, haciendo también un breve recorrido de la edición musical en la España decimonónica.

Se da también muchísima importancia a la parte no musical de las ediciones: formatos, diseño de las portadas, publicidad de las obras… son consideradas como una forma efectiva para llamar atención hacia la partitura. De hecho, y esta es otro de los pluses de “La música del siglo XIX: una herramienta para su descripción bibliográfica”, todos los registros van acompañados de las imágenes de la portada, iconografía que, como bien indican, es olvidada por los catalogadores y no aparecen como puntos de acceso por ninguno de sus aspectos (autor, técnica, tema…). Por cierto, que en relación a esto otro día hablaré de la Universidad de Indiana (EEUU) que sí tiene clasificadas las partituras en su biblioteca digital en función del tema de la portada.

Siguiendo las ISBD y las Reglas de Catalogación Españolas, el contenido es el siguiente:

I. MÚSICA MANUSCRITA E IMPRESA
1. Fuentes de información
2. Áreas de descripción bibliográfica
2. 1. Área 1.Título y mención de responsabilidad
2. 2. Área 2. Edición
2. 3. Área 3. Datos específicos de música impresa
2. 4. Área 4. Publicación
2. 5. Área 5. Descripción física
2. 6. Área 6. Serie
2. 7. Área 7. Notas
2. 8. Área 8. Número normalizado
3. Asientos analíticos: Partituras incluidas en monografías y en revistas y publicaciones seriadas
4. Ediciones facsímiles
II. REVISTAS DE CONTENIDO MUSICAL Y SUPLEMENTOS MUSICALES
III. MONOGRAFÍAS
IV. INFORMACIÓN DE FONDOS
V. ÍNDICE GENERAL DE EJEMPLOS
VI. BIBLIOGRAFÍA

Cada epígrafe recoge ejemplos de partituras, ofreciendo la imagen digitalizada de la fuente de información -en estos casos portadas y primera página-  para la catalogación con casuísticas diferentes, junto al registro de la obra en formato MARC. En todas las áreas se muestra cómo hacer uso de ellas en la catalogación, y muy útil es el área 5 de descripción física, en la que se definen claramente las designaciones específicas de la clase de material, que muchas veces son tema de debate. Jacinto Torres, en su ponencia El documento musical: ensayo de tipología (3), se refiere a esta dificultad de asiganción diciendo

Bien pronto se verá que, aun con su impecable fundamentación lógica y bajo su aparente simplicidad, semejante criterio alberga consecuencias taxonómicas que chocan frontalmente con las incongruencias de la actual normativa, principalmente materializada en las ISDB Rules (International Standard Book Description) a través de sus aplicaciones particulares para música impresa (PM) y para materiales no libros (NBM). A este respecto, parece necesario advertir que no se pretende aquí en absoluto proponer una alternativa a lo que dichas normas establecen, por más mortificantes que resulten desde un punto de vista musical las extravagancias categóricas del área tercera de la descripción bibliográfica, o la caprichosa determinación de cuándo una obra para conjunto se puede definir como partitura pero no así una para canto y piano, o el juzgar como función determinante de un documento su tamaño o la utilización que presuntamente le dará su usuario (caso de las llamadas partituras “de bolsillo” y partituras “de estudio”).

Pues bien, las páginas 199 a 228 definen cuál es cada tipología, poniendo como ejemplo y como en el resto de áreas un registro en formato MARC y la imagen de la portada y la primera página de la “partitura” (lease aquí en modo genérico). En la práctica habitual, en el día a día, los músicos tendemos a llamar a todo “partitura”., da igual que sea el guión del director, una sonata para flauta y piano o  un cuarteto de cuerda.  Dada la definición de las Reglas de Catalogación para partitura (“Ejemplar musical en el que aparecen superpuestas en una misma página todas las partes vocales y/o instrumentales de una obra”), he participado en debates sobre si  una Fantasía para Flauta sola de Telemann o una sonata para piano se llaman o no “partitura”. Al fin y al cabo aparecen todas las partes instrumentales de esa obra, y a mi me cuesta llamarla p., h., o v., (página, hoja o volúmen). Aunque este tema quizás se trate en otra entrada de Papeles de Música.

(1)  Iglesias, MartínezNieves; Lozano Martínez, Isabel. La música del siglo XIX: una herramienta para su descripción bibliográfica. Madrid: BNE, 2008. [en línea] Disponible en http://www.bne.es/export/sites/BNWEB1/es/Servicios/NormasEstandares/ManualDeCatalogacionDePartituras/Docs/manualpartiturasXIX.pdf [consultado el 15 de noviembre de 2010]

(2) Giménez Rodríguez, Francisco J. Felip Pedrell en la revista La Alhambra (1902-1922) . [en línea] Disponible en http://ddd.uab.cat/pub/recmus/02116391n16p117.pdf [consultado el 15 de noviembre de 2010]

(3) Torres Mulas, Jacinto. El documento musical: ensayo de tipología. Primer Congreso Universitario de Ciencias de la Documentación. Madrid: UCM, 2000 [en línea] Disponible en http://www.ucm.es/info/multidoc/multidoc/revista/num10/paginas/pdfs/Jtorres.pdf [consultado el 15 de noviembre de 2010]

5 comentarios

  1. […] que actualmente se utilizan (las Reglas de catalogación en su revisión y reimpresión de 2010, y “La música del siglo XIX: una herramienta para su descripción bibliográfica”, de Nieves Iglesias e Isabel Lozano. Para saber sobre estas y otras herramientas, y sobre la […]

  2. Hola Cristina, este manual es de gran utilidad no sólo para quienes catalogan música, es e¿de especial aprecio para los musicólogos y en general para quienes trabajan con patrimonio musical documental

    • ¡Hola Artemisa!
      Efectivamente, este manual es utilísimo para todo aquel que trata con documentos musicales impresos de este siglo: bibliotecarios, musicólogos, investigadores, e incuso intérpretes…
      ¡Saludos!

  3. Este manual no se puede bajar conocen ustedes el motivo. entiendo yo que se puede consultar en line.
    Gracias

    • Hola Carina.
      He accedido ahora mismo para comprobarlo y sí se puede… En ocasiones, determinados navegadores dan problemas para abrir y descargar pdf. ¿has probado a utilizar otro?
      Un saludo

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