“Realidad aumentada y patrimonio inmaterial: batallitas”

En esta ocasión comparto con vosotros la entrada del blog Biblioblog, que alimentan Natalia Arroyo Vázquez, Fernando Juárez Urquijo y José Antonio Merlo Vega (tres profesionales de lugares e instituciones diferentes), y en el que nos hablan de las nuevas tecnologías -pero las nuevas de verdad- aplicadas a las bibliotecas.

Las nuevas tecnologías de la información están cambiando las formas de acceso a la cultura. La sociedad actual está mayoritariamente en internet y la brecha digital generacional se reduce año tras año. En 2010 la venta de smartphones superó a la de pcs. Se empieza a hablar de un estadio “post-pc” en el que el usuario cede el control de su máquina a cambio de facilidad de uso.

Trabajamos en espacios y con materiales llenos de información. Casi todos tenemos un teléfono móvil; en España 1 de cada 10 ciudadanos tiene un smartphone, en USA 1 de cada 4 teléfonos lo son  y la tendencia aumenta. También las posibilidades de transmitir información que ofrecen el cloud computing y esos nuevos dispositivos de bolsillo: códigos qr, acceso a las redes sociales, noticias, fotografías, lectores de libros y cómics, navegadores de realidad aumentada. Un gran abanico de posibilidades que podemos aprovechar para mejorar y enriquecer la transmisión de esa realidad que sustentan los documentos que manejamos, los objetos que exponemos…

Explicar lo que es la realidad virtual a un niño es muy fácil (basta decir PSP e Invizimal); explicárselo a un adulto es más complicado. Hay que ponerse más serio y empezar a hablar de navegadores web, capas de información superpuestas, aplicaciones para fijar POIs. Normalmente nos acercamos al hecho práctico desde el supuesto teórico.

Pero podemos invertir los términos y acercarnos al conocimiento teórico desde la práctica. Para hacernos una idea de las nuevas posibilidades podríamos enseñar un vídeo de una exposición sobre la Batalla de Somorrostro y compararlo con una capa de realidad aumentada sobre algo que existe pero no se puede ver (la misma batalla de Somorrostro en 1.874); mientras nos paseamos por un lugar el dispositivo móvil (smartphone) nos dice donde se encuentran, con respecto a la situación geoespacial que en cada momento ocupemos, los items relacionados con aquel episodio y nos ofrece todo tipo de información relacionada: imágenes, textos, vídeos…). El usuario no solo recibe información, también decide qué quiere obtener y si lo va a reutilizar o no. Es una nueva realidad que existe gracias a la tecnología y que nos ayuda a conservar y difundir nuestra memoria.

Por nuestras bibliotecas pasan muchas personas contando batallitas; aprovechemos para imaginar lo que nos cuentan mientras  grabamos lo que nos dicen. :-)

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