Rastrología: una ciencia un tanto oculta…

El interés de Papeles de Música -y de la que “suprascribe”- en cuanto a la investigación musical se centra en el aspecto material o codicológico del documento musical, más que en su contenido, que lo dejaremos para los especialistas en musicología. Al fin y al cabo, los bibliotecarios y archiveros son “preinvestigadores”, pues son capaces de obtener mucha información del objeto que luego han de estudiar los investigadores.

En este sentido, el mundo de la investigación del documento musical tiene muchos más componentes de los que a priori se puede pensar. Por ejemplo, el factor instrumento escriptóreo influye determinantemente en la forma de la notación musical que encontramos en cada época. Pero hoy voy a hablar brevemente de una disciplina llamada rastrología, que estudia el uso de un instrumento especial  de escritura en los manuscritos musicales. En principio puede parecer un tema secundario en el momento de llevar a cabo algunas investigaciones musicológicas, pero en realidad es de vital importancia ya que ayuda a su datación, a conocer el lugar de origen de una partitura o la mano que realizó la copia.

El rastrum, instrumento de escritura exclusivo de la música.

Pauta con rastrum

Uno de los avances técnicos en cuanto a materiales para la escritura musical fue la utilización de una plumilla especial llamada rastrum o rastral ( en alemán), con cinco puntas. Probablemente su nombre lo reciba de su parecido a un rastrillo, y es especial para del dibujo del pentagrama, y con él, de una sola tirada de esta plumilla se dibuja la pauta musical, evitando tener que hacer por separado cada una de las lineas que lo forman. Hoy en día la digitalización es una herramienta básica para la investigación musical, y mediante la micro-medición de las pautas, comprobando la anchura de las mismas, el espacio entre las líneas, o la marca y trazo que han dejado, se pueden obtener datos preciosos para ubicar los manuscritos musicales o fragmentos mediante su comparación.

No se ha hallado información acerca de cuál fue el momento en que se empezó a utilizar, pero se supone que sucede cuando la producción musical abandona el escriptorio monástico, se empieza a producir y copiar más cantidad de música y en un material más económico como es el papel, haciéndose los formatos más pequeños, escribiendo música en pliegos o en hojas sueltas. Sí se sabe que se utilizó hasta la impresión y venta de hojas pautadas en el siglo XIX.

Vesión moderna del Stravigor, con dos medidas para la pauta

Stravinsky diseñó y patentó en el año 1911, el “Stravigor”, y lo utilizó exhaustivamente en sus composiciones. En la imagen de arriba, tenemos una versión más moderna, con la que se pueden hacer pentagramas con dos interlineados diferentes. Hoy en día todavía puedes adquirir plumillas de este tipo en tiendas especializadas en material de escritura, y también maquinitas con un rodillo que incluyen una almohadilla y tinta.

Referencias

2 comentarios

  1. yo quiero eso!

    • ¡Hola Melissa!
      ¿Qué necesitas? ¿Las plumillas o el fidolino? Las plumillas las puedes encontrar en tiendas especializadas en escritura (plumas estolográficas, sobres, tinas, plumillas sencillas…) y el Fidolino lo venden en tiendas de música. Es algo no muy difícil de encontrar… ¡Suerte!

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