Recuperando documentos en la Catedral de Jaca

 Hoy os ofrecemos un fragmento del artículo escrito por Sara Escuer en la web de coralea.com con motivo del estreno, tras su estudio y transcripción, de dos obras de los Maestros del siglo XVIII Joseph Conejos y Blas Bosqued, que tendrá lugar en la Catedral de San Pedro, Jaca el próximo 14 de mayo de 2011  a las 22 horas. He escogido la parte que habla brevemente acerca de cómo fueron los iniciosy los pasos que fue dando una estudiante del último año de conservatorio para recuperar e interpretar una pequeña parte de la música custodiada en el archivo de la Catedral de Jaca.  Siempre llegan a nuestras manos serios artículos científicos sobre la recuperación de uno u otro manuscrito u obra, pero pocas veces se puede encontar de una manera tan sencilla cómo nace y se va gestando una recuperación de documentos musicales en la mente y las manos de un jóven musicólogo.

[…]

El primer paso, el primero de tantos que se darían después, es hablar con la persona que trabaja directamente con los fondos que conserva este Archivo: D. Jesús Lizalde Giménez, quien lleva varias décadas custodiando cientos, miles de pliegos, documentos, manuscritos, libros, códices, escritos en los últimos cinco siglos.

Es necesario concretar el trabajo que se quiere realizar. Las posibilidades son infinitas pero para poder empezar hay que dar pasos pequeños, marcarse unos objetivos claros y otorgarles una finalidad específica. El primero es elegir una obra o tal vez dos, que no hayan sido transcritas desde su creación, para interpretarlas en el concierto fin de carrera. De este modo y aunque esta condición no es requerida en ningún caso por el tribunal examinador, las dos grandes metas que un alumno de conservatorio debe alcanzar al finalizar su carrera, el concierto y el proyecto, girarán en torno al mismo tema. Este primer paso dio sus resultados en abril de 2010, cuando tuve por primera vez entre mis manos las partituras manuscritas de 1745 y 1750 de los maestros Joseph Conejos y Blas Bosqued.

El siguiente paso consiste en digitalizar todo el material. El trabajo de transcripción es un proceso largo y la manipulación constante de estos pliegos los deterioraría peligrosamente. Al no disponer de un escáner de luz fría, el más adecuado para esta tarea, se procede a tomar imágenes mediante una cámara fotográfica de alta resolución, empleando como iluminación únicamente la luz de la sala, en ningún caso el flash de dicha cámara, que resultaría altamente agresivo para los documentos. Las imágenes fotografiadas a gran resolución de las más de ciento cincuenta páginas que componen estas dos obras servirán para iniciar el trabajo musicológico. Es un trabajo delicado y riguroso en el que la prioridad que prevalece sobre todas las demás es el respeto hacia el material estudiado y la conservación en el mejor estado posible de los pliegos originales.

Desde este momento el trabajo de transcripción se hace desde casa. Ésta es la parte del trabajo más extensa, intensa y apasionante y es el eje central de mi proyecto. Durante los nueve meses de dedicación casi exclusiva que durará este proceso, el tiempo transcurrirá de otro modo. Se perderá toda referencia del paso de las horas, de los días, de las semanas. Todas las horas del día y de la noche, hasta bien entrada la madrugada, parecerán insuficientes para avanzar en una tarea que durante los primeros meses y a causa de las grandes dificultades que presenta, nos hace creer que nunca va a alcanzar la forma definitiva. Las partituras originales, escritas por separado para cada uno de los instrumentistas y voces del coro, lo que en términos musicales se conoce como particellas, presentan incorrecciones en el momento en que se agrupan formando la partitura general. En algunas ocasiones falta un compás, otras veces se forman acordes disonantes carentes de significado en ese momento histórico-musical, algunas grafías en los compases de silencio inducen a errores que deben ser solucionados utilizando, no sólo conocimientos musicales, sino también una gran dosis de intuición. En este tiempo se corrigen notas, se comparan textos, se revisan las fotografías de los originales una y otra vez.

Y cuando las incógnitas resultan desbordantes, algo que sucede varias veces en todo este tiempo, se pide consejo a prestigiosos musicólogos, latinistas, cantantes expertos en música antigua, instrumentistas especializados en instrumentos de época; se consulta incluso el texto en una edición de Biblia Vulgata (escrita en latín) del siglo XVIII.

Podeis leer el artículo completo y conocer el programa del concierto en coralea.com

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2 comentarios

  1. ¡Gracias por difundir esta información!. Estáis todos invitados al estreno.

    Un saludo

    Sara

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