Me voy un ratito, y la que se lía…

Y es que no se puede dejar solo a nadie…

Llego y me entero de que José Luis Rodríguez Neri, director Sociedad Digital de Autores y Editores (SDAE),  ha estado desviando casi 30 millones de euros de la SGAE, una sociedad centenaria fundada para proteger los derechos de los autores y editores españoles -menos mal que Sinesio Delgado o Chapí ya no están para ver en qué ha derivado su esfuerzo de esos primeros años-. Las consecuencias y reacciones no se han hecho esperar:  Neri a prisión bajo fianza, Teddy Bautista dimite -él dice “renunciar”, que suena más suave-, varios ayuntamientos se envalentonan y plantan cara a la SGAE, se suprime el canon digital -“ahora” parece que no era justo ni equitativo-, los tribunales donde decían digo ahora dicen Diego, Sinde dice “yo no he sido”, y Alejando Sanz que se siente utilizado. En fin: un verdadero jaleo.

El veranito de los robos…

Casi a la vez, nos enteramos que el Códice Calixtino ha desaparecido del Archivo de la Catedral de Santiago, tres de cuyas partes  incluyen música polifónica del “ars antiqua“. En seguida, las dudas: porqué se percataron tan tarde, quién tenía libertad para pasearse por el archivo, cómo puede suceder esto en unas instituciones en las que para acceder a sus fondos es necesario hacerlo casi “desnudo”, si es un encargo, un secuestro… incluso hay tiempo para bromas como la de que se trata de la promoción de una novela de Susana Fortes, la huella del hereje

Quizá este suceso haya removido la conciencia de un hombre de 63 años que en 2006 fué detenido por arrancar y robar partituras corales del Archivo Histórico de Barcelona, de la Biblioteca de Catalunya y de la Biblioteca Pública Arús. Esta semana ha sido condenado a dos años y medio de prisión y a pagar una indemnización de 113.785 euros. El amor a la música llevado al extremo a veces se paga caro…

Menos mal que hay buenas noticias…

Para acabar la crónica de los últimos quince días, tenemos noticias positivas para el mundo de la documentación musical: con dos donaciones, la de  la Discográfica EMI de 414 discos compactos de música clásica a la Biblioteca Nacional de España, y la de la familia de Enric Casals, hermano de Pau Casals, que ha hecho lo propio hacia el Archivo Nacional de Catalunya donando 183 partituras hace sólo cuatro días, se aumenta el Patrimonio Musical a disposición de estudiosos e investigadores.

También en Barcelona, la Biblioteca de Catalunya ofrece, hasta el 31 de julio, una interesante exposición de manuscritos e impresos musicales de la Edad Media y del Renacimiento conservados entre sus fondos.

Sólo quince días demuestran la cara y la cruz de la gestión de los fondos musicales en nuestro país. Hay muchas más cosas que contar, pero lo dejamos para otras entregas.

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