Fotoliptófono, al rescate de antiguos sonidos

El ingeniero electrónico argentino Jorge Petrosino, junto a la licenciada Ianina Canalis, están a punto de recrear un invento argentino de 1931 capaz de reproducir voces y música grabadas en papel común.
Jorge Petrosino es una especie de arqueólogo de los sonidos empecinado en recrear el fotoliptófono, un antiguo invento argentino capaz de reproducir voces y música grabadas en papel común.   Junto a la investigadora Ianina Canalis, este ingeniero electrónico bahiense, hoy docente de la Universidad Nacional de Lanús, logró reproducir el vals Oro y plata de Franz Lehal, interpretado por la Orquesta Vienesa y la mitad del tango Bésame otra vez, de Osvaldo Fresedo. Se trata de un hecho sin precedentes en el país, que permite pensar en diversas proyecciones que van desde el campo de la ciencia y la tecnología al de la historia y los estudios de la sociedad.

En el proyecto se recopilaban datos sobre tres sistemas antiguos de registro sonoro: el fonógrafo de cilindro, el grabador de alambre y el fotoliptófono, creado en 1931 para imprimir y reproducir información sonora en papel común. Su impulsor, el ingeniero Fernando Crudo, tuvo por objetivo diseñar un modo económico de distribución masiva de música y sonidos, ya que por costos y por características físicas, el papel fue y es uno de los elementos más simples de la vida cotidiana.  “La hoja se enrollaba sobre una especie de gran rodillo y la reproducción requería sensores que detectaban el nivel lumínico reflejado por el papel impreso, constituyendo una suerte de lector óptico adelantado varias épocas a sistemas similares”, dijo Petrosino.
Sobre la reproducción del vals Oro y plata , puntualizó que fue realizada mediante medios informáticos, aspecto donde tuvo mucho que ver el estudiante de ingeniería electrónica Norberto Vicchi, encargado del desarrollo del software específico. “Aún no hicimos la reconstrucción del aparato original. Crudo grabó hace 80 años sonidos en papel y nosotros estamos tratando de hacer el mismo aparato. Nos pusimos en contacto con el Archivo General de la Nación para ver si se conservaba más material, porque tenemos información de técnicos del archivo de que en la década del ’60 se había pasado bastante material grabado en este formato. Sin embargo, hasta ahora no hemos encontrado ningún papel adicional a los que nos dio el hijo del inventor”.

Para mitad de año.

Petrosino confirmó que la reconstrucción del fotoliptófono se concretará a mediados de este año. “Lo presentaremos en la Academia del Tango, con la recuperación de los sonidos en papel. Incluso en la Universidad Nacional de Lanús hay un Museo de Ciencia donde pensamos armar una exposición del aparato, con sus historias relacionadas, recortes de diarios, etcétera”, indicó.
Dijo que una de los aspectos que más llama la atención de este tema es su poca difusión. “Si uno busca en Internet encuentra muy poca información. Por ejemplo, en Wikipedia, la única cita que existe es nuestra. Ianina, que fue alumna mía y ahora es docente, en una clase escuchó que un profesor les habló sobre un invento para grabar en papel y les pidió que investigaran sobre el tema. “Ella –continuó–, se enganchó con la cuestión y la siguió durante años, hasta que llegó a dar con el hijo del inventor. Lo curioso es que cuando me empezó a hablar de este trabajo hacía años que venía juntando material a nivel de hobbista. Cuando me cuenta el hecho pensé que era algo que yo no conocía, pero que el resto sí, pero cuando noto que nadie lo conocía, lo incorporamos a una investigación mayor para darle formalidad”.
Al preguntársele el porqué de la desaparición de este sistema y de su derrota frente a los discos de pasta, Petrosino señaló: “El principal interrogante pasa por determinar las razones del olvido. Para la décadas del ’20 o del ’30 los discos de pasta habían superado a los cilindros de Edison y ya existía una distribución masiva y completa.
“Lo novedoso del fotoliptófono –agregó– era la facilidad de reproducción. Con una base de imprenta había que imprimir papel, entonces, su intención era una distribución masiva de bajo costo. Crudo soñaba que una página de un diario tuviese un discurso de un político y otra tuviese el comentario de una obra musical y allí mismo pudiese escucharse un fragmento de esa pieza”.

Leer más en el periódico digital La Nueva Provincia

Galería de imágenes tomadas del blog Fotoliptófono, de Ianina Canalis

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