“Música dispersa”, de Rubén López-Cano: “Apropiación, influencias, robos y remix en la era de la escucha digital”

López-Cano, Rubén (2018). Música dispersa. Apropiación, influencias, robos y remix en la era de la escucha digital. Barcelona, Musikeon Books.

Estoy bastante segura de que debe haber pocos estudiantes o profesionales de la Musicología española y latinoamericana que no conozcan a Rubén López-Cano o que no se hayan acercado a su trabajo consciente o inconscientemente, directa o indirectamente.  López-Cano es profesor de la Escuela Superior de Música de Catalunya, y fue director de la RevistaTranscultural de Música, además de ser, probablemente, uno de los pocos musicólogos vivos que tiene página en Wikipedia  (dato que ofrezco para aquellos que consideran este por encima de cualquier otro Factor de Impacto). Además de esto, cabe destacar que ha promovido en acceso libre y democrático a la investigación científica con varias publicaciones gratuitas en acceso abierto a través de sus redes sociales, su pagina web personal, la SIBE-Sociedad de Etnomusicología, revista Cuadernos de ETNOmusicología y otras muchas publicaciones propias y ajenas.

Pues bien, entre las cualidades o capacidades de Rubén López-Cano se encuentra la de ser capaz de desarrollar una estrategia de márketing editorial totalmente efectiva con la técnica del meme: no hay más que seguirle en las redes sociales para ver cómo ha despertado la curiosidad de sus contactos y seguidores con persuasivos y ocurrentes cebos publicitarios de su última publicación en Musikeon Books Musica dispersa: Apropiación, influencias, robos y remix en la era de la escucha digital (busca bajo el hagstag #musica_dispersa y toma ideas de cómo promocionar tu próximo libro sin necesidad de grandes compañías de promoción editorial 😉 )-.

Y como en lo que se refiere a ciertos libros soy muy influenciable, una de las primeras reservas de la librería El Argonauta antes de que estuviera fisicamente fue la mía -así me lo aseguraron allí-. Deseaba conocer el contenido de Música dispersa por tratarse de un atrayente tema, el de la recepción y reflexiones en torno al registro sonoro musical, sabiendo de antemano que iba a se un texto sólidamente fundamentado tanto conceptual como filosóficamente: no en vano el principal campo de interés de Rubén Lopez Cano abarca la parte más filosófica de la música, la semiología musical y la etnomusicología contemporánea, entre otros temas.

Todo el texto tiene un enfoque muy interesante y novedoso, y en él se va hilando entre diferentes conceptos relacionados con la idea de “obra” y de “versión” musicales a lo largo de las seis secciones en las que está dividido. La lectura me ha llevado a la reflexión de importantes conceptos relacionados con la conceptualización de ciertos aspectos de la información musical a los que desde el mundo de la Información y Documentación nos enfrentamos los profesionales de este sector.

En mi caso diré que, además de que la lectura de este libro ha sido un interesante y completo aprendizaje desde principio al fin, he reflexionado especialmente con el capítulo 2, “Ser, parecer, aparecer, acceder y conocer la música”, en el que desgrana diferentes corrientes dentro de la Filosofía centradas en definir el concepto de “obra” desde la ontología filosófica: qué es y qué no es una obra, si necesita o no materializarse en un soporte, donde empieza y termina la creación -en este caso- musical, cuál es el papel que tiene – si lo tiene- una interpretación en la construcción de la obra de un compositor… Entre lo expuesto en esta sección en concreto, he realizado el ejercicio mental de buscar nexos comunes y diferentes entre las corrientes filosóficas y lo que el en mundo de las bibliotecas se conoce como las FRBR.

Los Requisitos Funcionales para los Registros Bibliográficos (FRBR por sus siglas en inglés) es un modelo conceptual comenzado a desarrollar a principios de los 90 que ha servido de base a otras normas y estándares de descripción de información en el contexto de archivos y bibliotecas, entre ellos las AACR2 (que a su vez han derivado en las que se están adoptando en la actualidad en bibliotecas de todo el mundo, las RDA, cambiando la idea de bibliographic por el de resources, más acordes con la realidad actual en el sentido de cómo se disponemos de la información). Este modelo conceptual, basado en la teoría de sistemas y en el modelo entidad relación, busca “establecer un marco que proporcione una comprensión clara, definida con precisión y compartida por todos sobre la información que un registro bibliográfico debe proporcionar y sobre lo que se espera que se logre de un registro bibliográfico como respuesta a las necesidades de los usuarios”, como se recoge en el propio modelo FRBR.

Para ello, las FRBR definen las entidades que un registro bibliográfico debe ofrecer y las organizan en tres grupos: el primero, los productos de creación, el segundo, las personas u organizaciones que participan en ellos, y el tercero, las materias de las que tratan esos productos. El grupo 1, el que buscaba las correlaciones de esta segunda sección del libro, tiene cuatro entidades principales: obra (work), expresión, manifestación e ítem. (Todos los conceptos a continuación son extractos tomados del modelo antes enlazado)

  • Obra: una creación intelectual o artística diferenciada.  Una obra es  una  entidad  abstracta;  no  hay  un  objeto  material único que pueda denominarse la obra. Reconocemos la obra a tra­vés de realizaciones individuales o expresiones de la obra; pero la obra  en  sí  solo  existe  en  la  comunidad  de  contenido  entre  las  dis­tintas expresiones de la obra. […]
  • Una expresión es la forma específica intelectual o artística que recibe una obra cada vez que se “realiza”. En la medida en que la forma de expresión es una característica inherente a la expresión, cualquier cambio de esa forma (p. ej., de notación alfanumérica a texto hablado) da como resultado una nueva expresión. Asimismo, los cambios en las convenciones intelectuales o los instrumentos que se emplean para expresar una obra (p. ej., la traducción de una lengua a otra) dan como resultado la producción de una nueva expresión. Estrictamente ha­blando, cualquier cambio en el contenido intelectual o artístico constituye un cambio de expresión. […]
  • Manifestación es la materialización física de la expresión de una obra. […] Como entidad, la manifestación representa todos los objetos físicos que presentan las mismas características, tanto en lo que se refiere al contenido intelectual como a la forma física. […] Esta plasmación física constituye una manifestación de la obra. En algunos casos, puede tratarse únicamente de un solo ejemplar físico producido como manifestación de la obra […] En otros casos hay múltiples ejemplares producidos con el objeto de facilitar la difusión y distribución pública. el conjunto de ejemplares producidos en cada uno de los casos constituye una manifesta­ción. Todos los ejemplares que se hayan producido forman parte del mismo conjunto y se consideran ejemplares de la misma manifestación. Cuando el proceso de producción [que no el de creación] incluye cambios de la forma física el producto resultante se considera una nueva manifestación. Siempre que el proceso de producción suponga odificaciones, adiciones, supresiones, etc., que afecten al contenido intelectual o artístico, el resultado es una nueva manifestación que incorpora una nueva expresión de la obra.
  • Ítem es un ejemplar determinado de una manifestación. La entidad definida como ítem es una entidad concreta. Se trata, en muchos casos, de un único objeto físico (p. ej., un ejemplar de una monografía en un solo volumen, una cinta de audio, etc.). Sin embargo, hay casos en los que la entidad definida como ítem incluye más de un objeto físico una grabación publicada en tres discos compactos independientes, etc.). En términos de contenido intelectual y forma física, un ítem que ejemplifica una manifestación normalmente es el mismo que la propia manifestación. Sin embargo, puede haber variaciones de un ítem a otro, incluso si el ítem ejemplifica la misma manifestación-

En la descripción bibliográfica, la definición de obra como entidad en el modelo se utiliza para varios propósitos: entre otros, nos permite dar un nombre y definir relaciones con la creación abstracta artística o intelectual que acompaña a todas las expresiones individuales de esa obra. La obra como entidad también nos permite definir relaciones indirectas entre expresiones de la misma obra en los casos en que no es posible establecer relaciones directas entre expresiones individuales. Las FRBR también tratan de subsanar problemas de la descripción bibliográfica a niveles que las ISBD no llegan, como por ejemplo las del grupo 2 para personas, entidades corporativas y las familias, y que son útiles para saber si una versión de un tema musical está interpretado por un grupo concreto, grabado por una discográfica determinada, etc, lo que dará lugar mejores descripciones bibliográficas que finalmente ayudan al usuario a localizar la información exacta que precisa.

Por otro lado, las FRBR, junto a las ontologías -esta vez- informáticas FOAF, Event, Time y TimeLine, estructuran The MusicOntology (http://musicontology.com/), un proyecto para crear un vocabulario destinado a enlazar datos relacionados con la música, y, en palabras de sus autores, facilitar un mecanismo democrático para hacerlo. Cualquiera puede publicar datos en Music Ontology y enlazarlos con los existentes, con el fin de crear una music related web of data.

Pero volviendo al libro, Rubén nos explica conceptos y ejemplos del reciclaje musical (dentro tanto de la música tanto clásica como popular), qué entendemos por “autentico” o por “original”, cuál es la frontera entre robar, tomar prestado e inspirarse, cómo valoramos o apreciamos las versiones de las músicas que tenemos como referencias, si las obras “originales” con las que comparamos versiones o covers lo son del mismo modo y para todo el mundo por igual. También habla de citas, plagios, referencias, alusiones… que han existido siempre, el hecho es cómo valoramos actualmente estas reutilizaciones, debido, entre otras cosas, a que tenemos acceso a las grabaciones y los medios digitales con las que nos acercamos a la obra original y a sus diferentes “versiones” de forma repetida. Esto nos hace tener conciencia de los parecidos musicales, de cuáles son las relaciones de las obras con sus versiones, copias, homenajes, críticas, parodias… Sabremos también qué es una “obra de referencia”, y si esta igual para todo el mundo, por ejemplo.

Aunque el libro no entra en cuestiones legales ni de Derechos de Autor, reflexiona acerca de algunos aspectos de la propiedad intelectual. En un contexto en el que en la práctica jurídica se distingue entre “plagio objetivo” (cuando utilizamos elementos concretos y demostrables de una obra para crear otra) y “plagio subjetivo” (cuando estos esta utilización no existe pero el supuesto plagio recuerda o nos evoca el estilo o la sonoridad del tema supuestamente plagiado, por ejemplo), el autor explica que en la historia de la música no hay música si alguien no repite estilos, realiza apropiaciones, usa referencias musicales, copia, imita… etc, pero que realmente el problema surge cuando la música se cosifica, cuando hay un beneficio monetario en juego y se exige pagar por utilizarla o reutilizarla, ya que el plagio es una cuestión legal que deja de serlo si se paga o no el derecho a usar un fragmento musical o una obra completa.

Son muy interesantes también las reflexiones acerca del grabación musical como medio y como técnica que ofrece el autor, pareciéndome fantástica la idea de “autenticidad inventada”, que hace referencia a, por ejemplo, el uso de vibrato, que se utilizaba ocasionalmente como recurso expresivo pero que se comenzó a usar contundente y masivamente por las cuestiones técnicas de la toma del sonido, quedando el vibrato asentado en los intérpretes de forma incuestionable y que gener una relación muy peculiar con el instrumentista (palabra de flautista travesera y de pico).

Pero nada mejor que escuchar al propio autor hablar de él, así que os propongo escuchar una entrevista realizada en Catalunya Musicaa (a partir del minuto 20:50) o asistir la presentación oficial que será el día 18 de mayo en Valencia, con retransmisión en streaming para los que no podáis asistir.

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