Music Discovery Requirements

Un grupo de trabajo liderado por el comité de Tecnologías y Servicios Emergentes de la Music Library Association ha creado el  “Music Discovery Requirements” (algo así como “requisitos para la recuperación de música”), documento que detalla las necesidades específicas de los materiales musicales para todo tipo de sistemas de recuperación de información. Un borrador inicial de este documento fue compartido a través de  la lista de distribución MLA-L (para los bibliotecarios musicales y los interesados en la biblioteconomía musical) en otoño de 2011. Su introducción dice así:

Este documento analiza las necesidades concretas y especiales para la recuperación de los documentos musicales*, y particularmente partituras y grabaciones. Los documentos musicales plantean necesidades específicas que deben tenerse en cuenta para una buena recuperación. Por ejemplo, la mayoría de los libros se publican una sola vez. Lo habitual, sin embargo, es que las obras musicales tengan varias versiones (guion, partes, grabaciones de interpretaciones diferentes, por ejemplo). Con frecuencia, estas diferentes versiones también tienen títulos en diferentes idiomas o formas gramaticales, lo que hace que el título transcrito a partir de un ítem sea mucho menos útil para la búsqueda y la identificación de obras musicales. Los documentos musicales también poseen atributos únicos que no se encuentran en los libros, como son los instrumentos y voces utilizados para la interpretación. Algunas de las necesidades específicas que plantean estos documentos se pueden solucionar simplemente asegurando que los campos necesarios aparecen debidamente indexados en las interfaces de búsqueda. Otros problemas son más difíciles de resolver. Este documento trata de las cuestiones esbozadas en su tabla de contenido y cuando sea posible da recomendaciones concretas para la visualización y la indexación. Tres apéndices recopilan los detalles técnicos de las recomendaciones de indexación específicas.

* He tomado la expresión “music materials” como “documentos musicales”.
 
Tienes acceso a este segundo borrador y a sus tres apéndices en la lista siguiente:
 Por otro lado, en la reunión anual de la Music Library Association del 16 de febrero de 2012, en Dallas, Nara Newcomer (Assistant Music Librarian en la Universidad de Carolina del Este –Currículum– y responsable de este proyecto) hizo una presentación sobre Music Discovery Requirements. Puedes consultar la presentación, incluso con las notas de la ponente. En ella se da una idea de los antecedentes del trabajo del comité, así como la organización, el enfoque y el contenido del documento.
 
Para saber más:
 
Anuncios

CEDRO ofrece una solución para reproducir legalmente partituras

partiturasCEDRO ha desarrollado una nueva licencia que autoriza a las sociedades musicales la fotocopia de partituras de su repertorio y su distribución entre sus miembros.

El Centro Español de Derechos Reprográficos  (CEDRO), entida que gestiona los derechos de autor de escritores, periodistas y traductores, ofrece esta solución como respuesta a la necesidad que tienen las agrupaciones musicales, como bandas y corales, de compartir copias de partituras, y la necesidad de loseditores de estas publicaciones a que la fotocopia de sus obras se lleve a cabo de forma regularizada y a obtener una remuneración justa por estos usos secundarios de sus publicaciones.

La Ley de Propiedad Intelectual establece, con carácter general, que para reproducir una obra protegida por los derechos de autor, como es el caso de las partituras musicales, es necesario contar con la autorización del titular de esos derechos. Las licencias de CEDRO autorizan, en nombre de los autores y editores asociados a nuestra Entidad, la reproducción legal de este tipo de obras y garantizan una compensación a sus titulares de derechos por este uso.

Para ampliar información sobre esta autorización, los interesados pueden ponerse en contacto con el Departamento de Licencias de CEDRO por teléfono (91 308 63 30 / 93 272 04 45), correo electrónico (licencias@cedro.org / cedrocat@cedro.org) o a través de conlicencia.com.

Fuente: Boletín de la Asociación de Compositores y Autores de Música (ACAM)

La descarga de música no es delito, según el Tribunal Supremo de EE UU

El máximo organismo judicial estadounidense se niega a admitir a trámite la apelación de la ASCAP, la asociación de defensa de los derechos de autor del país que agrupa al 45% de los compositores del país y que reclamaba una compensación extra del 2,5% a los grandes portales de internet por las descargas.

Sólo existe violación de los derechos de copyright cuando la música se interpreta o se emite públicamente, no cuando de manera electrónica –o por cualquier otro medio– se transmite a un potencial oyente”. Basándose en este veredicto emitido el pasado miércoles por la corte de apelaciones de Nueva York, el Tribunal Supremo de Estados Unidos se ha negado a admitir a trámite la apelación de la mayor asociación de autores del país, que reclamaba una compensación extra del 2,5% por cada canción bajada por los usuarios de portales como Yahoo! o RealNetworks.

El máximo organismo judicial estadounidense considera que la descarga en sí no constituye una violación de los derechos de copyright ya que no considera que constituyan una “reproducción pública de la canción”.

Los jueces del Tribunal Supremo estiman que, según la sección 101 de la legislación de los derechos de autor, solo sería justa una ampliación de los ‘royalties’ en el caso de que las composiciones “se emitieran, bailaran o interpretasen publicamente” y convienen que una descarga “no es ninguna de esas tres cosas”.

La American Society of Composers, Authors and Publishers (ASCAP), la mayor asociación de gestión de derechos de autor del país, que agrupa a más de 390.000 profesionales de la industria musical, asegura que la decisión judicial tendrá “profundas consecuencias” para el sector ya que le costará a sus miembros “decenas de millones de dólares en ‘royalties’ cada año”.

La ASCAP es la encargada de recaudar el canon de casi el 50% de la música que se emite a través de internet, según recogen los documentos del caso.

Sin embargo, el fiscal general Donald Verrilli ha asegurado que no existe motive para debatir la demanda en el Tribunal Supremo y asegura que el veredicto de la Corte de Apelaciones es “correcto y se enmarca dentro de los límites del sentido común”.

Fuente: lainformacion.com

“El copyright en cuestión”

"El copyright en cuestión"La Biblioteca Nacional de España acoge, el martes 4 de octubre a las 13 horas- el acto de presentación del libro El copyright en cuestión, coeditado por Publicaciones de la Universidad de Deusto y Unión de Editoriales Universitarias y Científicas Españolas. Esta obra analiza el impacto y las nuevas oportunidades que ofrecen las nuevas tecnologías en todas las cuestiones relacionadas con la propiedad intelectual desde una óptica jurídica y con una orientación universitaria. Asimismo recoge las distintas perspectivas sobre el debate digital que afectan a profesores, estudiantes, editores, divulgadores, bibliotecarios y autores, al tiempo ofrece propuestas y directrices para el futuro. El libro, coordinado por Javier Torres Ripa y José Antonio Gómez Hernández, recoge la mayor parte de las ponencias presentadas en un congreso celebrado en la Biblioteca CRAI de la Universidad de Deusto, convocado bajo el título Diálogos de Propiedad Intelectual en el año 2010 y dirigido a profesionales de la edición universitaria y bibliotecarios. Actualizadas para la presente esta edición, se han añadido, además, dos nuevos capítulos sobre los libros electrónicos, revistas digitales y documentos en acceso abierto en relación con los servicios y repositorios digitales de las bibliotecas. En este acto participan: Glòria Pérez-Salmerón, Directora de la BNE; Francisco Fernández Beltrán, Presidente de la Unión de Editoriales Universitarias Españolas; Javier Torres Ripa, Director de Publicaciones de la Universidad de Deusto y José Antonio Gómez Hernández, Profesor de Biblioteconomía y Documentación de la Universidad de Murcia.

Fuente: Biblioteca Nacional de España

Opinión: la extensión del copyright de las obras musicales en la UE a 70 años es una burla a los europeos

Según Canarias Actual

Hoy lunes 12, el Consejo de Ministros de la Unión Europea ha aprobado sin debate la extensión del copyright de las obras musicales en la UE a 70 años, desde los 50 actuales. Como ocurre habitualmente con las decisiones que se refieren a asuntos de copyright, la decisión se ha tomado aprovechando la distracción que generan problemas mucho más acuciantes, y al final de un proceso plagado de secretismo e irregularidades de todo tipo.

El lobby de las productoras y distribuidoras musicales sólo ha podido forzar esta decisión tras el repentino e inesperado cambio de opinión de unos parlamentarios de Dinamarca. Como de costumbre en este tipo de asuntos, los parlamentarios españoles votaron al dictado de la embajada norteamericana.

Los únicos beneficiarios de esta decisión son quienes la han promovido y, durante casi una década, han presionado por todos los medios al alcance de sus bolsillos a los parlamentarios europeos: las grandes productoras y distribuidoras multinacionales de música. Los perjudicados por la decisión son, por un lado los consumidores europeos, que deberán pagarles este extra a la industria, y por otro los propios músicos y todos los que participan en el proceso de creación de una canción, que se ven abocados a seguir sosteniendo un modelo negocio injusto, y completamente obsoleto.

Cuando estaban a punto de pasar al dominio público las primeras obras de artistas universales como, por ejemplo, los Beatles, las discográficas han decidido ahorrarse el esfuerzo de repensar su negocio, embolsándose el dinero que pretenden sacarles a todos los europeos con esta incomprensible decisión de sus señorías, parapetadas en sus escaños de Bruselas, ajenas a la realidad.

Lo más absurdo de esta medida es que probablemente conseguirá justo lo contrario de lo que pretende. Cuando cualquier usuario de internet puede descargarse gratuitamente la música grabada por los Beatles entre 1962 y 1970 con este archivo no es de esperar que los internautas se queden cruzados de brazos viendo cómo las productoras y distribuidoras multinacionales se dedican a cambiar a su antojo sus leyes y derechos.

El Partido Pirata se opone frontalmente a esta decisión que lesiona los derechos de los ciudadanos de la UE, que desestimula la industria europea de la música, y que sólo servirá para poner vergonzosamente de manifiesto quién legisla en la Unión Europea.

Nuevas normas sobre la duración de la protección de las grabaciones musicales

Bruselas, 12 de septiembre 2011

El  Consejo de la Unión Europea ha aprobado hoy por mayoría cualificada una Directiva que amplía el plazo de protección de los derechos de los artistas, intérpretes o ejecutantes y productores de fonogramas en grabaciones de música de la UE de 50 a 70 años. (16/11).
Las delegaciones de la República Checa, Bélgica, Holanda, Luxemburgo, Rumanía, Eslovaquia, Eslovenia y Suecia votaron en contra, y las de Austria y Estonia se abstuvieron (10568/11 ADD 1).
La nueva directiva tiene la intención de aumentar el nivel de protección de los artistas como reconocimiento de su contribución creativa y artística. Los artistas, en general, comienzan sus carreras siendo jóvenes y el plazo actual de protección de 50 años a menudo no protege a sus obras durante toda su vida. Por lo tanto, algunos hacen frente a una brecha de ingresos al final de su vida. A menudo, tampoco tienen la capacidad de disponer de sus derechos o impedir o restringir el uso improcedente de sus interpretaciones que puedan producirse durante su vida.
La directiva también prevé medidas para asegurar que los artistas que han transferido sus derechos exclusivos a los productores de fonogramas realmente se benefician de esta prórroga y pueden recuperar sus derechos bajo ciertas condiciones.
Además, la Directiva armoniza el método de cálculo de la duración de la protección de canciones y otras composiciones musicales con texto creado por varios autores. El plazo de protección expirará 70 años después de la muerte de la última persona que sobreviva: el autor de la letra o el compositor de la música.
Los Estados miembros tendrán que incorporar las nuevas disposiciones en sus legislaciones nacionales en el plazo de dos años.

Fuente: Consejo de la Unión Europea. (Disculpad posibles errores en la traducción del inglés)

¿Quién será el propietario de los discos clásicos?

Fuente: El País.com

Un resquicio en la ley del ‘copyright’ de EE UU permite a músicos como Springsteen reclamar la devolución de sus obras.

Un reportaje de The New York Times, publicado este lunes, ha revelado el nuevo frente abierto en el corazón de la industria discográfica. La ley del copyright que rige en Estados Unidos desde el 1 de enero de 1978 incluye una cláusula que muchos menospreciaron. Otorga a los artistas los llamados “derechos de terminación”: tras 35 años de explotación por las disqueras, los creadores pueden reclamar la propiedad de sus grabaciones.

El procedimiento establece que la petición del autor se presente dos años antes de la fecha de finalización del control de las discográficas o en los cinco años siguientes. Eso explica que, en 2013, algunos artistas previsores esperan recuperar obras lanzadas en 1978, incluyendo los derechos editoriales, más rentables ahora mismo que la venta física o digital. La cosecha del 78 incluye Darkness on the edge of town (Bruce Springsteen), Excitable boy (Warren Zevon), C’est Chic (Chic), Stardust (Willie Nelson) o los primeros discos de Van Halen, Prince y Devo, sin olvidar las bandas sonoras de Grease y El último vals.

Está por ver si la cláusula abarca a músicos foráneos: en 1978, en EE UU triunfaban AC/DC (Powerage), Bob Marley (Kaya) o The Police (Outlandos d’amour). No se aplicaría, desde luego, a Paul McCartney o los Rolling Stones, que ya son poseedores de sus masters. Sabemos que en la Oficina de Copyright de Estados Unidos se han presentado demandas de Dylan, Kristofferson, Tom Waits, Bryan Adams o Tom Petty. Pesos pesados como Springsteen y Billy Joel pueden estar negociando fuera de los focos: ambos están casados con la misma discográfica -Sony, en su actual denominación- y no querrían un divorcio a cara de perro.

La postura de las compañías, agrupadas en la RIAA (iniciales en inglés de la Asociación Americana de la Industria Discográfica), es radical. Y se comprende: los discos clásicos son una mina de oro dado que se siguen vendiendo sin esfuerzo, aparte de los ingresos por su uso en cine, televisión o publicidad. Universal ha ganado un pleito promovido por los herederos de Bob Marley, que buscaban hacerse con los elepés que Island editó antes de 1978. Por tanto, ni una concesión: se consideran dueños de los discos ya que -aseguran- los artistas eran empleados contratados.

Se trata de un argumento cojo: los artistas no disfrutaban de nada parecido a un contrato laboral. Al contrario: pagaban, con sus futuras regalías, el coste de elaboración de sus creaciones. En realidad, las discográficas funcionaban -y funcionan- como un banquero tolerante pero implacable. Los artistas pedían (piden) dinero para grabar, girar, vestirse o mejorar su nivel de vida. Incluso con un éxito mundial, un grupo puede pasar meses en una relativa pobreza mientras sus millones transitan -lentamente- por las complejas cañerías del business. Eso viene bien a las discográficas: les da poder incluso sobre sus niños más díscolos (recuerden la dependencia de The Clash respecto a CBS). Los adelantos se pagan con royalties, pero eso no significa que, una vez liquidados, recuperen sus obras. Simplificando: aunque pagues la hipoteca, al final el piso sigue siendo del banco. La misma entidad que, además, determina cuánto debes.

Llegados a este punto, los disqueros ya no sonríen. Se niegan a reconocer el pecado original de la industria musical. Las convenciones universales que rigen el copyright parten de un congreso realizado en Roma en 1933. La Federación Internacional de la Industria Fonográfica se fundó en la Italia fascista por motivos inconfesables: como explica Donald Sassoon en su monumental Cultura. El patrimonio común de los europeos (Crítica, 2006), el Estado corporativista de Mussolini prefería potenciar las empresas culturales, finalmente más manejables que los artistas, tan caprichosos y rebeldes. Desde entonces, las reglas del juego favorecen nítidamente a discográficas y editoriales. Situación que puede empezar a cambiar si cunde el ejemplo de los “derechos de terminación”.

 

A %d blogueros les gusta esto: