“Entender los bancos de imágenes”, de Lluís Codina

Hace tiempo que quería hacer una entrada con las diferentes bases de datos de imágenes que conozco, pero… ¿qué puede haber mejor que compartir un artículo del experto en comunicación audiovisual Lluís Codina?  Codina es profesor titular del Departamento de Comunicación de la Universidad Pompeu Fabra (UPF) y director de la Unidad de Soporte a la Calidad y a la Innovación Docente (Usquid) de la Facultad de Comunicación. Imparte docencia en los Estudios de Periodismo y de Comunicación Audiovisual. Participa en masters oficiales y en programas de doctorado del Departamento de Comunicación. Coordina el Grupo de Investigación en Documentación Digital y Comunicación Interactiva y forma parte del Grupo de Investigación en Periodismo, ambos grupos reconocidos de la UPF y el último por la Generalitat de Catalunya. Es fundador y codirector del primer máster que se imparte íntegramente en la Web sobre Documentación Digital, del Anuario Hipertext.net y coeditor del weblog sobre documentación digital Servicio de Alerta.

Aquí os dejo la información y ubicación del artículo:

Codina, Lluís. “Entender los bancos de imágenes”. El profesional de la información, 2011, julio-agosto, v. 20, n. 4, pp. 417-423.

Resumen
Caracterización del sector de los bancos de imagen en el ecosistema de la información. Se describen sus principales características en relación con tres ejes dicotómicos principales: la fotografía de encargo vs. la fotografía de stock; el sector editorial vs. el sector creativo; las licencias con derechos reservados vs las licencias libres de derechos. Finalmente, se presenta una breve revisión de los repositorios abiertos y las imágenes con licencias Creative Commons.

Palabras clave
Ecosistema de la información, Bancos de imágenes, Tipos de licencias, Sistemas comerciales, Repositorios abiertos.

Disponible en

http://dx.doi.org/10.3145/epi.2011.jul.08.

Enlace al PDF

Por cierto, que en la bibliografía de este artículo se ofrece el enlace a un estupendo directorio y diagrama interactivo sobre documentación audiovisual y bancos de imágenes, con multitud de enlaces a recursos sobre de radio, cine, prensa, fotografía e imagen, música, vídeo, televisión… clasificados por bancos comerciales, bibliotecas, museos, buscadores… El enlace de los enlaces sobre Documentación Audiovisual.

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Ponencia: “La normalización de la descripción física de materiales audiovisuales”

Autoras: MSc. Maylin Frías Guzmán y Nayla Lorenzo Hernández.

Resumen: La fusión de la imagen y el sonido con el perfeccionamiento de las tecnología permitió revolucionar las formas de comunicación que hasta en entonces se empleaban. La producción de documentos audiovisuales en diversos soportes de manera acelerada ha sido preocupación de las Ciencias de la Información en cuanto a la organización de los mismos. El presente trabajo pretende responder preguntas como: ¿Qué normas existen para el desarrollo del proceso de catalogación de materiales audiovisuales? ¿Qué elementos son esenciales en la descripción de los mismos?. En un primer momento se caracterizan los materiales audiovisuales. Posteriormente se identifican los elementos esenciales para la descripción física de los mismos a través del análisis de las normas: ISAD G, Formato MARC, Las Reglas Angloamericanas de Catalogación, La Functional Requirements for Bibliographic Records (FRBR) El MPG-7, El Echo Metadata Model y Las Reglas Angloamericanas De Catalogación.

Leer ponencia completa

Fuente: REDCID, Portal Iberoamericano de Ciencias de la Información y la Documentación.

Eugenio López-de-Quintana:”Facetas profesionales dentro de un todo: el entorno audiovisual”

Por Eugenio López-de-Quintana *
en Notas ThinkEPI 2011

Existe desde hace algún tiempo un debate abierto acerca de la necesidad de redefinir el perfil profesional de los gestores de información sobre los nuevos parámetros de accesibilidad y hábitos de consumo surgidos en torno a los contenidos digitales.

En estos planteamientos a menudo se hace evidente la dificultad de aplicar criterios comunes a los diferentes colectivos del sector en función del ámbito organizacional o temático en el que éstos desarrollan su actividad.

El debate es en última instancia identitario, y en este sentido el contexto laboral de determinados entornos institucionales, como pueden ser por ejemplo los de las bibliotecas públicas y académicas o el de los archivos históricos, contribuye a preservar la identidad original de los gestores de información al menos en su componente nominal, evidentemente sin renunciar a la evolución lógica de toda actividad profesional.

Sin embargo no ocurre así en otros ámbitos como por ejemplo en la documentación de empresa, donde las fronteras de la gestión de información están menos definidas y aún se diluyen más a medida que los documentos se van progresivamente desasociando de los soportes físicos, y donde la denominación de la categoría profesional es muy reciente y no tiene un carácter tan universal. Un estudio de la Special library association citado recientemente por Tomàs Baiget (2010) cifra en más de 2.000 los términos diferentes con los que sus socios se autodenominan.

Es preciso por tanto fragmentar por sectores estas reflexiones sobre el futuro de los profesionales de la información en nuestro país, analizar cuáles son los condicionantes específicos que marcan el cambio de tendencia en cada caso y, lo que es más importante, identificar qué requisitos profesionales demanda el mercado y adecuar los programas académicos y las necesidades de autoformación a esta demanda. Sólo de esta forma nuestro colectivo podrá escapar del plano teórico en la búsqueda de su nuevo rol a desempeñar dentro de las organizaciones y orientar la acción hacia la obtención y mejora del empleo.

Abordemos aquí el ámbito específico de los gestores de archivos audiovisuales.

El horizonte incierto de la producción audiovisual

En el sector de la documentación audiovisual los archivos de imágenes no se contemplan únicamente como reservas patrimoniales de la memoria histórica y cultural de un país, sino como activos de alto valor en la cadena de producción de contenidos digitales. De este modo, el entorno profesional de las filmotecas y archivos fílmicos se hace extensivo a todos los circuitos de la producción audiovisual, un ámbito industrial que está experimentando una profunda transformación sin precedentes y por tanto sin elementos de referencia.

El cambio alcanza de lleno a los tradicionales modelos de negocio, tanto en la producción y en la distribución de contenidos como en la obtención de fórmulas para garantizar el retorno de la inversión. En un escenario tecnológicamente nuevo y completamente digital, ya no existe una definición unívoca del sector o del mercado audiovisual, “y la proximidad conceptual entre contenidos y usuarios […] hace que cualquiera pueda producir y compartir con el resto del planeta sus creaciones o adaptaciones mediante dispositivos y servicios electrónicos baratos y de manejo sencillo (La industria audiovisual en España, 2010).

A esto se añade una forma de consumo no circunscrita a estructuras horarias prefijadas y favorecida por la extensión de las redes fijas y móviles de banda ancha, que hace de la explotación intensiva y multisoporte una exigencia ineludible para obtener un buen posicionamiento en un mercado de máxima fragmentación de audiencias y extinción de los monopolios de creación y distribución de contenidos.

En todo caso se constata el predominio absoluto del uso de imágenes en la comunicación y en la elaboración de mensajes, y en consecuencia el incremento sustancial en la demanda del consumo audiovisual. Cualquier colectivo profesional vinculado a la producción de estos contenidos se encuentra en una situación comparativamente ventajosa respecto a la de otros espacios de la industria cultural. Así lo demuestra el crecimiento en 2008 de un 13,5% de las productoras de televisión en España y un volumen de negocio de 700 millones de euros (Alás Brun, 2009), si bien sólo un grupo de 5 ó 6 compañías concentran gran parte del negocio y el resto es un universo muy atomizado de pequeños negocios con poca infraestructura y una dotación mínima en recursos humanos. Más de un 70% del volumen de negocio se concentra además en Madrid y Barcelona.

Según el informe citado sobre la industria audiovisual en España, este sector agrupa a 400 empresas independientes con un volumen de facturación anual de 2.088 millones de euros y más de 12.000 empleos directos, aunque el número de empresas que se dedican a contenidos digitales es de 3.400, con un volumen de empleo de 36.000 personas, según datos del 2008.

Considerando estos datos por su valor potencial de oferta de empleo para nuestro colectivo profesional de gestores de información, los números se quedan cortos si incluimos en el espectro todas las formas que podríamos denominar no convencionales de producción audiovisual. Sólo hay que pensar en los millones de páginas web que ofrecen contenidos multimedia como herramienta de visibilidad para sus respectivas organizaciones y no necesariamente con un ánimo comercial. Las noticias sobre el posible interés del portal Youtube (depositario en la actualidad de más de 25 horas diarias de vídeo de producción ajena subidas por minuto) en la producción de contenidos propios, resulta muy significativa

Sin embargo, lo que es importante señalar aquí es que se trata de un sector extraordinariamente fragmentado donde las especializaciones profesionales en el sentido tradicional tienen pocas expectativas de poder desarrollarse de forma independiente, y en el que por el contrario se valora la capacidad de ejecutar tareas multifuncionales.

Lamentablemente este no es a priori un escenario favorable para bibliotecarios, archiveros o documentalistas -utilizando la terminología tradicional-, que como expertos en gestión de información hemos circunscrito nuestras capacidades a la organización del conocimiento y a la búsqueda de información, pero nos hemos mostrado a menudo reticentes como colectivo a la creación de contenidos.

Además parece que tampoco la capacitación de otros colectivos tradicionalmente más involucrados en la producción audiovisual resulta suficiente para cubrir las necesidades que demanda un sector cuyos elementos de referencia han variado sustancialmente, y a nivel nacional la ausencia de profesionales cualificados es una carencia estructural aún por resolver.

En este entorno tan atomizado y cambiante las habilidades específicas en el manejo de herramientas y sistemas de producción no resultan suficientes. Se demanda además una visión global de la relación entre proveedores y consumidores de contenidos, conocimiento de las técnicas de marketing, y una especial disposición a la flexibilidad y a la capacidad de evolucionar al ritmo vertiginoso del sector

Construyendo un perfil de límites imprecisos

Si este mercado demanda perfiles profesionales polivalentes y flexibles, parece imposible subsistir sólo como colectivo profesional en la defensa de parcelas estancas de alta cualificación en gestión de información. Hay que pensar en un profesional poliédrico principalmente orientado a la producción de contenidos audiovisuales y en posesión de habilidades compartidas con otros profesionales que participan en el mismo ciclo productivo.

Algunos elementos de este nuevo perfil son ya conocidos. Es el caso de la especialización en búsqueda de imágenes del film researcher (López de Solís, 2007), que añade además un ingrediente a considerar como una fórmula contractual diferente a la del empleo por cuenta ajena; o la vertiente de la gestión de derechos (Barnuevo, 2009), que en muchos casos es tangencial a las labores de producción; o algunos de los contenidos que recoge Paloma Hidalgo refiriéndose a la formación de los profesionales de medios de comunicación (Hidalgo, 2007).

Pero también hay que abrirse a un enfoque más amplio según el cual el perfil profesional de los gestores de información que trabajan en la industria audiovisual podría no siempre estar exclusivamente -o incluso de forma predominante- formado por habilidades tradicionalmente asociadas con la gestión de información. Esta orientación supondría adaptar en cada caso el perfil profesional a la estructura organizativa y de recursos humanos de cada unidad de producción, pero no hay que olvidar el dato ya mencionado de atomización empresarial y la realidad ineludible de que una gran parte de las organizaciones no tienen la envergadura que permita una gran diversidad y especialización profesional. Las grandes cadenas de televisión nacionales autonómicas, escenario por excelencia de la práctica de la documentación audiovisual en los últimos años, no pueden ser tomadas como única referencia para el resto del sector.

Habrá por tanto que contemplar, coexistiendo con los perfiles profesionales que ya conocemos, una forma de ejercicio profesional como parte integrante de otra práctica profesional más amplia. O, lo que es lo mismo, renunciar a una identidad exclusiva para formar parte de una identidad múltiple orientada a la producción audiovisual. La proporcionalidad de cada uno de los elementos que conformen todo el especto de cualificación necesaria dependerá del tipo concreto de organización y producción en cada caso.

Un posible decálogo no exhaustivo de ámbitos temáticos en los que se demandarían habilidades para este nuevo perfil, combinables entre y sin orden de preferencia, sería el siguiente:

– Herramientas digitales de producción y edición de vídeo.
– Criterios y práctica en catalogación de imágenes, asignación y administración de metadatos corporativos.
– Derechos asociados al uso de imágenes y elementos multimedia.
– Ciclo de producción de contenidos digitales audiovisuales.
– Creación de contenidos y mensajes en formato audiovisual.
– Marketing, hábitos de consumo e interacción con el usuario.
– Sistemas y plataformas de distribución de contenidos digitales.
– Criterios de facturación y desarrollo de modelos de negocio.
– Conocimiento del mercado y de la competencia.
– Formas de organización del conocimiento y preservación digital.

Esto evidencia a primera vista la inadecuación de los programas académicos y de la oferta formativa en general para satisfacer la demanda laboral del mercado. En realidad hablamos de una carencia estructural y de solución compleja, ya que mientras la formación está fundamentalmente orientada a perfiles monográficos, la realidad empresarial demanda perfiles polivalentes.

A la espera de un reajuste entre oferta formativa y oferta de empleo, la única vía posible a corto plazo parece ser la autoformación. Pero siempre teniendo en cuenta que no existe en este momento una asimilación biunívoca entre titulación y oferta de empleo, y que una parte del ejercicio profesional en información audiovisual se desenvolverá en el territorio de la flexibilidad y la capacidad de adaptación en entornos de producción a su vez cambiantes y poco estables, pero con gran proyección de futuro.

Referencias bibliográficas

Alás Brun, Álvaro.Productoras audiovisuales: propiedad y contenidos (I). Navarra: Asociación Plaza del Castillo, 2008, 100 pp.

Alás Brun, Álvaro. Productoras audiovisuales: propiedad y contenidos (II). Navarra: Asociación Plaza del Castillo, 2009, 100 pp.

Baiget, T.Profesionales de la información: un futuro de oportunidades”, 2010.

Barnuevo Rocko, E.El documentalista en el entorno actual de los medios de comunicación audiovisuales como gestor de imágenes”. En XI Jornadas de gestión de la información: servicios polivalentes, confluencia entre profesionales de archivo, biblioteca y documentación. Madrid, 2009-11-19/20. Sedic. pp. 13-24.

Hidalgo Goyanes, P.La formación de los profesionales de la documentación en los medios de comunicación audiovisual. La colaboración universidad–empresa: la experiencia de TVE”. En: IX Jornadas de gestión de la información. Madrid, 22-23 noviembre 2007. Sedic. pp. 121-129.

La industria audiovisual en España. Escenarios de un futuro digital. Academia de las Ciencias y las Artes de la Televisión; EOI-Escuela de Organización Industrial: Madrid, 2010, 250 pp.

López de Solís, I.Nuevos perfiles profesionales en el mundo de la documentación audiovisual: el ‘researcher’”. En: IX Jornadas de Gestión de la Información. Madrid, 22-23 noviembre, 2007. Sedic. pp. 139-151.

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*Eugenio López de Quintana es Director de Documentación de Antena 3 Televisión desde 1989, presidente de Asociación Nacional de Información y Documentación (SEDIC), miembro del grupo Think Epi (http://www.thinkepi.net/) y pertenece al consejor asesor de las publicaciones “El Profesional de la Información”, “Educación y Biblioteca” y “Métodos de Información”

Javier Leiva Aguilera: Podcast

Leiva Aguilera, J. “Podcast.” Anuario ThinkEPI [online]. 2007,  pp. 163-166. Disponible en: http://www.thinkepi.net/notas/2007_37.pdf

Introducción:

Un Podcast es un documento de audio distribuido mediante  un archivo RSS. El término proviene de la contracción de iPod (reproductor de música en formato digital comercializado por Apple Computer que ha alcanzado gran popularidad) y Broadcasting (radiodifusión en inglés) y se está convirtiendo en un formato cada vez más usado gracias a la sencillez de su creación (sólo necesita un ordenador, un micrófono y una conexión a internet) y difusión (particularmente gracias a su unión con el formato blog). No obstante, es importante remarcar que un podcast no está asociado al reproductor de Apple más allá de su nombre: estos archivos casi siempre están codificados en el formato estándar mp3, lo que los hace aptos para ser reproducidos tanto en el ordenador como en cualquiera de los muchos reporductores portátiles existentes (entre ellos el iPod, por supuesto).

Javier Leiva ofrece en este artículo, además, un amplio directorio de podcasts.

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Esteban Cabezas Bolaños: la organización de archivos musicales.

CABEZAS BOLANOS, Esteban. La organización de archivos musicales: marco conceptual. Inf. cult. soc. [online]. 2005, n.13, pp. 81-99 . Disponible en: <http://www.scielo.org.ar/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1851-17402005000200005&lng=es&nrm=iso&gt;. ISSN 1851-1740.

Resumen:

La música es el arte de producir el sonido, y como toda expresión artística desarrollada por el hombre deja un vestigio material que bien puede ser un documento en soporte papel o electrónico, o también en una grabación, en todo caso el producto será un documento musical. Para su adecuada organización surgen los archivos musicales, los cuales no deben verse como algo nuevo, sus orígenes se pueden rastrear desde la antigüedad con la composición de las primeras obras musicales, pasando por las grandes catedrales medievales, hasta llegar a nuestros días. Pero en la actualidad, su organización ha cobrado mucha importancia gracias al desarrollo de la archivística como una herramienta en el proceso de divulgación de la información en la sociedad del conocimiento. El organizar, conservar y divulgar adecuadamente el patrimonio musical de un sociedad, región o país cobra más importancia dentro de un mundo globalizado que pretende pasar por encima de las fronteras y las culturas. La música es un elemento importante de la identidad cultural de una sociedad y el saber como reunir y conservar adecuadamente este patrimonio mediante una metodología archivística adecuada cobra cada vez mayor importancia.

Palabras clave:

Archivística; Musicología; Organización archivística; Archivos musicales; Archivos especializados.

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“Boileau, más de un siglo al servicio de la música”

Alessio Boileau

El fundador con su nieto, Antonio Guasch Boileau, en 1943. Imagen del archivo Boileau

Así se titula el artículo de Lluís Permanyer publicado en la Vanguardia el 6 de abril de 2008. Al hilo de la II jornada del Congreso Internacional sobre Imprenta Musical del pasado mes de noviembre, he recuperado de la red esta breve semblanza de uno de los primeros y más importantes editores de música en España, que aunque publicada hace más de dos años, sigue vigente debido a la continuada actividad de dicha editorial.

Como bien relata Permanyer, “ya en 1904 el músico y copista Alessio Boileau Bernasconi se había afincado en Barcelona. Fue debido a la propuesta que le hizo la milanesa casa Ricordi en la que él trabajaba: querían ampliar el mercado exterior y, ante la propuesta de España o Grecia, el no dudó en lo más mínimo. […] Al principio sólo era taller de grabado y estampación de partituras, que en aquel entonces eran mayormente encargos de música religiosa y bailables. Quizá la ciudad estaba falta de este servicio y el dinamismo de Boileau explica que poco después considerara que el mercado necesitaba también una editorial, que fundó, junto con otros dos socios, y bautizó como Ibèria Musical, especializada en operetas y zarzuelas.

La buena acogida le indujo en 1913 a fundar, para así ampliar el catálogo, la Editorial de Música Boileau, que se dedicó también a libros para la enseñanza; hoy cuenta con más de 4.500 partituras […], conjunto que supone el fondo editorial más extenso de España.

Las nuevas tecnologías acabaron por liquidar un grabado artesano de tanto prestigio, que llegó a contar con quince especialistas en esta artesanía manual tan delicada y responsable; tal era su nombradía, que a menudo editores extranjeros, como por ejemplo franceses, les encargaban la ejecución del grabado. Las máquinas de imprimir, en cambio, aún funcionan a pleno rendimiento.

En poco más de un siglo se ha pasado de las pesadas piedras litográficas y las planchas a la informática, pero la editorial Boileau ha sabido adaptarse, sin dejar de mantenerse fiel a la música”.

Artículo disponible en http://www.boileau-music.com/noticias/810012240901_La%20Vanguardia,%20Llu%C3%ADs%20Permanyer.pdf

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