Jornadas “Música de Raíz: industria y derechos de autor” 17 y 18 de noviembre

Jornadas Música de Raíz: industria y derechos de autorLos próximos 17 y 18 de noviembre se va a celebrar, en la sede de la SGAE de Madrid (C/ Fernando VI número 4), las “Jornadas Música de Raíz: industria y derechos de autor” en la que se tratarán temas de interés para la Etnomusicología española y su relación con la industria musical actual, haciendo hincapié en aquellos aspectos relacionados con los derechos de autor. Las temáticas de las estas jornadas girarán en torno a “Festivales y festejos”, “Música tradicional, investigación, patrimonio y turismo”, “Instituciones para la divulgación y enseñanza, ediciones y publicaciones”, “Ediciones y publicaciones”,”Intérpretes tradicionales, neo tradicionales y folk”, “Ediciones y publicaciones” e “Intérpretes tradicionales, neo tradicionales y folk”

Coordinado por Manuel Luna, participarán en estas jornadas representantes cualificados del sector, como  Mª Jesús López y Andrés Azabarte (BNE),  Angel Goyanés, Pablo García Rayo, Jaime Lafuente,  José María Castañar, Eduard Caballer o Fracisco Lasuén, entre otros, quienes ofrecerán un debate sobre los compromisos legales de este repertorio y su relación con la autoría de obra musical y sus derechos. Las jornadas están destinadas a compositores, músicos, profesionales de la música y público en general que deseen profundizar en el patrimonio etnomusical español.

La asistencia a esta actividad es gratuita previa inscripción on-line a través de la página informativa de la conferencia de la web de Fundación SGAE (www.fundacionsgae.org), en donde se puede consultar también el programa completo

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El trabajo de campo de Martínez Torner, catalogado en la Biblioteca Tomás Navarro Tomás

Firma de Eduardo Martínez Torner

Firma de Eduardo Martínez Torner

Como algunos sabréis si habéis visto la información de La autora de este blog, recientemente he finalizado una estancia de dos años en la biblioteca Tomás Navarro Tomás del Centro de Ciencias Humanas y Sociales (TNT-CCHS) del CSIC. Una de las tareas desarrolladas durante este tiempo ha sido la descripción de un conjunto de documentos musicales conservados en sus fondos, que se encuentran en varias ubicaciones dentro de esta Biblioteca, tal y como llegaron a ella con la reunión de las diferentes bibliotecas de Humanidades y Ciencias Sociales del CSIC en Madrid en 2008.

Aunque en el catálogo de la Biblioteca TNT existe una pequeña colección de monografías y catálogos musicales, no es la Música una de las áreas de estudio de sus investigadores. Si unimos esto a que, por lo general, no es habitual que se den en un técnico conocimientos bibliotecarios y musicales, este conjunto de de documentos había permanecido a la espera de encontrar un momento idóneo para su descripción. La casualidad quiso que yo llegara a esta biblioteca y que sus responsables vieran esta oportunidad para integrar estos documentos a su catálogo, cosa que les agradezco, y considero además que nos hemos beneficiado ambos: la Biblioteca ha podido poner a disposición de los usuarios esta colección, y yo he podido trabajar en  este fondo no demasiado voluminoso pero que, por diversos motivos, considero de bastante interés para la comunidad musicológica.

La documentación musical de la TNT

En la web Biblioteca Tomás Navarro Tomás podéis leer un pequeño texto y escuchar un podcast sobre estos documentos musicales. Por cierto, con este podcast -después de una presentación a cargo de Isabel Fernández– tod@s aquell@s que no me conocéis personalmente podréis ponerme voz. Agradezco a Sonia Jiménez su trabajo y dedicación en la elaboración de este audio. 

Concretamente, estos documentos proceden del edificio de Duque de Medinacelli 8, en donde estuvo alojado el Centro de Estudios Históricos,  y en cuyo seno Torner (junto a otros musicólogos y filólogos) estudió la tradición de los romances, canciones y bailes populares a lo largo de la geografía española. Consisten en 121 manuscritos, 135 impresos y un conjunto de 726 documentos del Archivo de la Palabra y de las Canciones Populares, aun no siendo todos piezas populares -hay algunos arreglos y fragmentos de óperas y zarzuelas del último cuarto del s. XIX-, sí con un hilo conductor visible que es el estudio de las música de tradición oral. Hasta ese momento, el estudio de la tradición oral en el CEH se había centrado solo en aspectos filológicos, y Torner propuso y desarrolló el estudio de esta manifestación popular a partir también de los musicológicos, algo que había comenzado a gestarse con la colaboración entre Ramón Menéndez Pidal, Manrique de Lara y Pedrell.

Algunas de las instalaciones contienen canciones populares de Galicia y de Asturias, que podrían corresponder al trabajo realizado para la edición del Cancionero gallego y del Cancionero musical de la lírica popular asturiana.  Junto al resto de fichas con melodías recogidas en casi la totalidad de la geografía española, estamos hablando, en total, de aproximadamente 1500  transcripciones de romances, canciones y bailes populares. Como curiosidad, se conserva además un cuaderno manuscrito de ejercicios para piano con la firma de Eduardo Martínez Torner.

La descripción de esta colección de documentos está accesibles a través del catálogo colectivo del CSIC, ofrece un nuevo material de trabajo que podrá aportar luz sobre los estudios de Eduardo Martínez Torner y el equipo de investigación con el que realizó sus investigaciones en el Centro de Estudios Históricos.

Pelinski dona a la BNE su trabajo de campo sobre la música inuit

Ramón Pelinski

Ramón Pelinski

El argentino Ramón Pelinski, músico, etnomusicólogo e investigador del Departamento de Musicología del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha donado a la Biblioteca Nacional de España sus estudios de investigación realizados en el Ártico Central sobre la música y las tradiciones del pueblo inuit, en una -supongo- confirmación a la donación que ya había hecho en 2011. Asimismo, esta colección estará disponible, probablemente, en la base de datos de archivos personales y de entidades de la BNE.

Estos trabajos, que formaban parte de su colección personal, fueron elaborados durante la etapa en la que Pelinski fue catedrático de musicología de la universidad canadiense de Montreal. En total son unas cien cintas magnetofónicas que recogen su labor de campo, cuadernos manuscritos, partituras, monografías y revistas alusivas a la cultura inuit.

Es la primera colección de este tipo que entra en la BNE. “De lo que yo he traído a la Biblioteca – afirma Pelinski -, podemos destacar una gran colección de canciones rituales y personales, que forman casi el noventa y cinco por ciento del repertorio. La idea es abrir al público la cultura musical de los inuit. Es una raza que intenta recuperar sus tradiciones, frente a esa corriente rockera y de ritmos modernos que imperan en la juventud”.

Para saber más:

La jota también vuelve a casa

Fuente: Andy Robinson para La Vanguardia

Tras ver su nombre aparecer a finales de los cuarenta en la lista negra maccarthista con una carta firmada por J. Edgar Hoover, el infame director del FBI, exigiendo su cese de la biblioteca del Congreso en Washington por supuestas simpatías comunistas, no es de extrañar que a Alan Lomax no le apeteciese mucho visitar la España franquista. En un exilio voluntario en Europa, durante toda la década de los cincuenta, Lomax había empezado a trabajar para la BBC encargado de hacer una serie de programas sobre la música popular de diversos pueblos europeos, desde Italia hasta el País de Gales, Irlanda y Francia. Pero España, donde lo folklórico empezaba a cambiar radicalmente de significado, no entraba en sus planes. “Alan pensaba que España era un país oscuro e ignorante; sólo fue porque la BBC le obligó”, dice Judith Cohen, etnomusicóloga de la Universidad de York en Toronto (Canadá), una autoridad en música folklórica española y sefardí.

En muchos aspectos sus temores fueron cumplidos. Asistió al festival de música folklórica en Palma de Mallorca en el verano de 1951, en busca de un musicólogo español que pudiera librarle del trabajo de recorrer un país en el que, según escribió, “se ven cuarteles y letreros con el ‘Todo por la patria’ en todas partes, pero no es la patria del pueblo que yo veo”. En Palma “estreché manos con mi primer fascista”. Conoció a “folkloristas vulgares y maleducados”, entre ellos Mario Schneider, que Lomax tachó de nazi (sin mucho fundamento, según Cohen). Schneider le dijo que boicotearía su proyecto y le invitó a dejar España.

Pero “en una reacción muy característica, Lomax consideró el rechazo como un reto y decidió recorrer el país y hacer sus propias grabaciones como había hecho en otros países”, dice Todd Harvey, director del American Folklife Centre. Los viajes resultarían muy complicados. El FBI había informado de que había un izquierdista estadounidense y defensor acérrimo de la diversidad cultural en España. “La espantosa Guardia Civil me tenía fichado”.

Pero conforme va recorriendo el país, Lomax empieza a ver por debajo de la superficie. “Este es un gran país”, escribe . “Cada pueblo tiene su propio sistema cultural con tradiciones que penetran en cada aspecto de la vida”. Recorre España en los siete meses siguientes, de Eivissa a Aragón, Extremadura, Asturias, Andalucía y Galicia. Se saltó Catalunya: “Tenía la intención de regresar por Catalunya y hacer trabajos de campo, pero al final salió por Irun”, dice Cohen. Pasa una noche en la cabaña de un pastor extremeño “que tocaba un instrumento medieval de una cuerda y cantó baladas sobre las guerras de Carlomagno”. Fotografía a asturianas que acompañan las gallegadas y jotas tocando la payella, una sartén. Escucha las asombrosas cançons redoblades de Eivissa con sus gorgoteos orientales. Todo esto se grabó y puede escucharse en el archivo www.culturalequity.org/index.php.

La primera repatriación española se hizo en septiembre en Asturias, con la edición de un nuevo libro y dos CD con 101 canciones grabadas en noviembre de 1952, y en colaboración con el Muséu del Pueblu d’Asturies. Se planean nuevas colaboraciones con el centro de Documentación Musical de Andalucía y el Museu de Cultura d’Eivissa. “Estamos buscando socios y queremos que la gente nos ayude a identificar a los personajes de las fotos de Alan”, dice Don Fleming de la Asociación de Equidad Cultural en Nueva York.

Noticia relacionada : El ‘blues’ vuelve a casa…

El ‘blues’ vuelve a casa…

Fuente: La Vanguardia.com

Puede parecer una contradicción. Poco después de anunciar la finalización del ambicioso proyecto de digitalización del gigantesco archivo del musicólogo estadounidense Alan Lomax -dando acceso global a miles de canciones procedentes de una treintena de países que Lomax grabó entre los años treinta y el momento de su muerte, en el 2002-, los directores del legado se desplazaron hasta el pequeño pueblo de Como en Misisipi. El motivo del viaje: repatriar copias físicas de las históricas grabaciones de artistas del blues y sus precursores musicales que Lomax realizó en discos de acetato, durante su vuelta al sur aquel 1959. Habían pasado veinte años desde las primeras grabaciones que Lomax había hecho junto a su padre en Misisipi, con artistas como Muddy Waters y Son House.

Pero si se tiene en cuenta a los 35.000 habitantes de la localidad de Como y sus alrededores, cuyas humildes viviendas y tráilers prefabricados se extienden por el ondulado Hill Country de Misisipi, es fácil entender la importancia de un archivo local, incluso en la era de internet. “Nueve de cada diez niños en Como nace en la pobreza, con una renta anual inferior a 14.000 dólares por familia, y menos del 10 por ciento tiene un ordenador en casa”, explica Alice Pierotti, la joven bibliotecaria que está diseñando el nuevo archivo en una sala empapelada con fotos de músicos legendarios: desde Fred McDowell, inspiración de los Rolling Stones y Eric Clapton, hasta Otha Turner y los hermanos Lonnie y Ed Young, virtuosos de la música preblues de Drum and fife (tambor y flauta).

“La repatriación parece simbólica, pero queremos que la gente venga a escuchar la música de sus abuelos y bisabuelos”, dice Pierotti. El día de la repatriación del archivo de Como, el pasado febrero, Sharde Thomas, la nieta de Otha Turner, desfiló por el pueblo tocando la flauta y sacando a la gente de sus casas. “Parecía el flautista de Hamelín”, añade.

Alan Lomax grabó más de 6.000 canciones populares en su odisea de antropología musical, desde los hollers de los presos de Alabama y los primeros blues de Leadbelly, hasta las jotas aragonesa y asturiana, canciones de atuneros de Calabria, cançons redoblades de Eivissa, pasando por África, Asia Central y el Caribe. Su archivo ha servido de cantera para una galería de artistas y estrellas de rock multimillonarias. Miles Davis y Gil Evans basaron partes de su obra maestra de jazz impresionista Sketches of Spain en las grabaciones que Lomaxhizo de saetas en Sevilla y gallegadas grabadas en Alborda de Vigo, en septiembre de 1952. Hace exactamente 50 años, Bob Dylan, incluyó House of the rising sun en su primer disco, tras escuchar las grabaciones de la quinceañera Georgia Turner en Kentucky. El electro-músico estadounidense Moby fundamentó casi todo su disco Play (1999) en músicas grabadas porLomax. Y el nuevo disco de Bruce Springsteen, Wrecking ball, incluye una serie de referencias a tomas que hizo Lomax entre 1940 y 1959. Asimismo, las históricas grabaciones de Muddy Waters en el Sherrod Plantation en el verano de 1941, proporcionarían materia prima para los megagrupos del rock, desde los Rolling Stones a David Bowie, Jimi Hendrix y Eric Clapton.

Pero, más que convertirse en la cantera de las estrellas del futuro, el sueño de Lomax era la creación de lo que él calificó como un Global Dukebox, que permitiría diseminar las más de 17.000 grabaciones -incluyendo, conversación, conferencias y entrevistas- y fotografías por el mundo entero. “Alan defendía la idea de la equidad cultural; que todas las culturas, cada grupo étnico o lingüístico, debería tener la misma importancia”, explica Todd Harvey, del American Folklife Center en la Biblioteca del Cogreso de Washington, donde ambos Lomax -padre e hijo- trabajaron en los años treinta y cuarenta. Ahora, aloja en medio kilómetro de estanterías las cintas y negativas originales del archivo. “Para él, la diversidad cultural era sana, como la biodiversidad”.

De ahí el doble compromiso de los directores del archivo Lomax, entre los que se encuentra la hija de Alan, Anna -la sede está en la Asociación de Equidad Cultural del Hunter College de Nueva York-, por llevar el archivo a lo local a la vez que lo globalizan electrónicamente. Ya se han repatriado las grabaciones realizadas en Campania, en 1954, ahora en el Archivio Sonoro della Canzone de Nápoles, e incluso las realizadas en el Caribe en 1935, entre ellas, la canción John B Sail de las Bahamas, que luego fue grabada por los Beach Boys, y que ahora se han entregado a sus pueblos, desde Guadalupe hasta Santa Lucía. “Estamos buscando socios en todas las regiones donde Alan grabó para llevar a cabo la repatriación”, asegura Don Fleming, que dirige el programa Global Dukebox (del sello discográfico). Se preparan nuevos retornos en España, EE.UU., Inglaterra, Trinidad y Haití.

La próxima repatriación en Misisipi se producirá en Senatobia, un municipio que colinda con Como, donde otros gigantes del Drum and fife habían sembrado las semillas del blues a inicios del siglo XX, mezclando ritmos africanos con melodías de la guerra civil. La figura clave era Sid Hemphill, un genio ecléctico de Senatobia al que Lomax grabó en 1942 y de nuevo (a sus 90 años) en 1959. Considerado el padre de los blues de Hill Country, más rítmicos que los del Delta, Hemphill tocaba una panoplia de instrumentos, muchos de ellos caseros. Según su biógrafo, John Szwed, su innovación de cantar directamente por las cinco o seis cañas de las flautas quill lo convirtieron en el precursor de la armónica del blues.

Pero, aunque Lomax halló auténticos virtuosos de blues en sus dos viajes al Misisipi, lo más extraordinario fue que “la música era colectiva, salía de enormes familias, gente que tocaba en el porche o en la iglesia, con instrumentos hechos de enseres cotidianos”, dice Pierotti. Para animar a los niños a seguir la tradición y pasarse por la biblioteca, Pierotti y su novio han fabricado una veintena de Didley Bows, instrumento clásico del sonido Como, de una sola cuerda hecha con alambre de escoba, que se toca con un slide improvisado con el cuello de una botella. “Se lo pasaron pipa”, dice.

La British Library pone en linea sus colecciones sonoras etnomusicológicas

La Britsh Library ha puesto en línea parte de sus colecciones dedicadas a la etnomusicología en el sitio de Sounds dedicados a los archivos de audio. Se pueden escuchar escuchar miles de discos, algunos muy antiguos,  realizados por eminentes etnomusicólogos: Arthur Morris Jones, Klaus Wachsmann, Giles Swayne …, y de diferentes continentes: África (Uganda, Nigeria, Sudáfrica Botswana, África Occidental, Senegal, …), América del Sur (Colombia), Asia (China, India, Nepal, Pakistán, Kazajstán …), Oceanía (Fiyi, Tipokia ), …

Sobre British Library Sounds

British Library Sounds ofrece 50.000  grabaciones sonoras y su documentación asociada de la más grand coleccion audios, que proceden de todas partes del mundo y cubren todo tipo de a la gama de registros sonoros: música, teatro y literatura, historia oral, naturaleza sonidos ambientales.

La selección disponible en su web proviene de los 3,5 millones de sonidos que posee la British Library.  Se puede buscar y hacer “browsing” por la colección completa desde el catálogo de archivos de sonido .

Las selecciones originales se hicieron durante Archival Sound Recordings (ASR). Este proyecto se desarrolló de 2004 a 2009 y que fue financiado por el JISC (Joint Information Systems Committee), dentro de su Programa de Digitalización.  British Library Sounds  es el nuevo nombre de la anterior colección Archival Sound Recordings. Conserva todo el contenido de la ASR, al cual se ha añadido nuevas grabaciones. Las nuevas características y son año disponible Mejora Player y todo el sitio se ha sometido a una minuciosa rediseño.

Vía mediamus.blogspot

world and tradional music uk

Aragón tendrá un archivo de música popular aragonesa

jota aragonesaAragón contará con un archivo de música popular de la comunidad. La Comisión de Educación, Universidad, Cultura y Deporte de las Cortes de Aragón ha aprobado por unanimidad pedir al Ejecutivo autonómico que continúe trabajando en la documentación e investigación y Archivo de la Música Popular Aragonesa y que recopile las grabaciones, partituras, cancioneros y documentos complementarios (catálogos, libretos, bibliografía y hemerografía, entre otros) de los aragoneses que hayan interpretado o compuesto música o escrito textos para ella.

Asimismo, se solicita que se facilite la puesta a disposición de este fondo a la ciudadanía en general y a las personas interesadas en su estudio.

Así se recoge en una iniciativa presentada por Chunta Aragonesista (CHA) y enmendada por el Partido Aragonés (PAR), que ha sido defendida por el diputado de CHA, Gregorio Briz, quien apunta que “las próximas generaciones tengan el acceso a esa música, esos catálogos, bibliografía…” ya que Aragón “tiene unas sólidas señas de identidad, entre las que se encuentran numerosas manifestaciones de la música tradicional popular como la jota, la más conocida pero no la única, ya que hay también están la mazurca, los paloteados, los villanos, los boleros o valses”

A su entender, el Fondo Documental de Patrimonio Etnológico de Aragón, que ofrece un catálogo de recursos documentales, discografía musical y fuentes de documentación en Internet sobre la música tradicional de Aragón, no es suficiente y ha defendido la recogida y salvaguarda del material sobre la música popular aragonesa, así como su catalogación, creando un fondo que ha deseado que se desarrolle “a la mayor celeridad”.

El diputado del Partido Popular, Fernando Galve, ha subrayado la “gran riqueza del folclore popular aragonés” y se ha referido a los centros de estudio locales que llevan “muchos años” trabajando en su recuperación, con numerosas publicaciones, para considerar adecuado que se continúe con esta labor.

La diputada del Partido Socialista, Maite Pérez, ha indicado que “una sociedad se reconoce por su cultura, tradiciones y folclore” y ha recalcado como desde los años 90 “se ha ido despertando otro tipo de manifestaciones de otras disciplinas, además de la jota, a las que hay que dar cabida y debe ser la Administración quien lidere ese despertar y recuperar tanta tradición rica en Aragón”.

La diputada del PAR María Herrero ha sostenido que desde la Dirección General de Patrimonio “se ha trabajado en la documentación, investigación y archivo de todo este material” y ha abogado por “continuar trabajando” y facilitar que se ponga a disposición de la ciudadanía.

La diputada de Izquierda Unida, Patricia Luquin, ha manifestado que esta labor ya se está haciendo “en otras Comunidades Autónomas” y es necesaria para “conocernos y saber de dónde venidos”, además del enriquecimiento cultural que supone.

Desde Chunta Aragonesista apuntan que la inversión necesaria para crear este archivo no sería muy importante y gracias a ello se conseguiría conservar “este patrimonio”, algo que, recordaba “es una responsabilidad, sobre todo porque la música tradicional muchas veces se transmite sólo de forma oral y la bibliografía no es demasiado amplia”.

Fuente: Europa Press

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