El legado de Manuel Palau i Boix, cedido a la Biblioteca Valenciana y al IVM

Manuel Palau i Boix

Manuel Palau Boix

La familia del compositor valenciano Manuel Palau i Boix ha firmado un acuerdo con la Generalitat por el que cede su archivo y biblioteca personal a la Biblioteca valenciana y al Instituto Valenciano de la Música, ahora Unidad de Música de CulturArts, para su uso, custodia y difusión.

Se trata de 3.069 documentos de su biblioteca personal, 196 grabaciones sonoras en diversos soportes, 109 publicaciones periódicas nacionales e internacionales y 1.242 documentos de su archivo personal (840 de ellos manuscritos de obras compuestas por Manuel Palau) además de diversos objetos y fotografías. Según el periódico Levante-EMV, la Unidad de Música de CulturArts recibirá y digitalizará los materiales audiovisuales y sonoros inéditos, mientras que la Biblioteca Valenciana custodiará el fondo manuscrito e impreso.

Salvador Almenar, nieto del compositor valenciano, ha manifestado que el deseo de la familia era que el material historiográfico y musical del compositor estuviera a disposición pública de investigadores e interesados en su obra, y contribuir a la difusión de su trabajo.

Además, la consellera de Cultura María José Català, ha anunciado que CulturArts valora llevar a escena la primera ópera en valenciano, Maror, con libreto de Xavier Casp y música de Manuel Palau i Boix. Hay que decir que Catalá fue estudiante de música en su juventud, y por eso para la consellera “la música es un pilar fundamental sobre el que basar nuestro crecimiento social, cultural, como pueblo e incluso económico”.

Leer más en la web del Instituto Valenciano de la Música

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El IVM recibe el legado del músico Antonio Pérez Aleixandre

El músico valenciano Antonio Pérez Aleixandre.

El músico valenciano Antonio Pérez Aleixandre. Levante-EMV

El Institut Valencià de la Música (IVM) ha recibido la donación del legado del músico valenciano Antonio Pérez Aleixandre (1882-1959), miembro destacado de la animada escena musical valenciana de las primeras décadas del siglo XX, vinculado a diferentes orquestas y grupos de cámara. El fondo incluye varias partituras editadas en Valencia o Madrid y abundantes manuscritos de obras inéditas, programas de mano, carnets de la asociación de profesores de orquesta, fotografías, así como correspondencia del músico con la SGAE en distintas etapas de su historia y con alguno de sus discípulos.

Todo este material permitirá a los investigadores avanzar en el conocimiento del ambiente musical valenciano de comienzos del siglo XX, sobre el que falta un estudio de conjunto. El legado ha sido cedido por la sobrina nieta de Antonio Pérez Aleixandre, en nombre de su tía e hija del músico, Mª Desamparados Pérez Soler. Pérez Aleixandre, discípulo de Salvador Giner, fue intérprete y profesor de viola, además de compositor. A comienzos del siglo XX participó activamente en el movimiento encaminado a dotar a Valencia de una orquesta profesional estable, entonces inexistente. A partir de 1915 fue uno de los impulsores de la recién creada Orquesta de Música de Cámara, que dirigió López-Chavarri, y luego intervino en la fundación de la Orquesta Sinfónica de Valencia (1916) y de distintas agrupaciones artísticas y sindicatos profesionales. En 1909, Pérez Aleixandre formó parte como secretario del comité que decidió las actividades musicales de la Exposición Regional. A su lado como docente aprendieron, por ejemplo, Arturo Llácer Pla y un jovencísimo “Joaquinito Rodrigo”. A este último está dedicada una de las partituras manuscritas legadas al IVM y fechada en 1913, cuando el compositor saguntino contaba 12 años y se iniciaba en el violín.

Fuente: Levante, El Mercantil Valenciano

Un legado de ritmos andinos para la investigación

El martes 8 de noviembre, con entrada gratuita, será la presentación del archivo musical del compositor Jorge Camargo, a las 6:30 p.m., en la Sala de Audición Musical del Centro Cultural Biblioteca Luis Echavarría Villegas.

Partituras de Jorge Camargo Spolidore

Partituras de bambucos, pasillos y música de cámara, escritas con elaborados manuscritos. Fotografías que recuerdan a la abuela, a los tíos, al patriarca y a la orquesta que unía a la familia. Cartas que alguna vez fueron privadas y hoy están al servicio de investigadores y curiosos por la historia musical colombiana.

Con recelo y cuidado estos archivos habían sido resguardados por la familia Camargo durante varias décadas. Alguna vez pertenecieron al padre, al músico y ahora harán parte de la colección de la Sala de Patrimonio Documental del Centro Cultural Biblioteca Luis Echavarría Villegas de la Universidad EAFIT.

Es así como el archivo personal del compositor Jorge Camargo Spolidore, un investigador de bambucos y aires andinos colombianos, fue donado a esta Institución con el fin de que fuera preservado y difundido. Y este martes 8 de noviembre, a las 6:30 p.m., se realizará su presentación en la Sala de Audición Musical del Centro Cultural.

De esta forma, alrededor de 200 partituras, fotos, correspondencia y algunos archivos de sonido volverán a vivir al ritmo de un cuarteto de cuerdas encabezado por Juan Fernando Velásquez Ospina, investigador eafitense, y de una conversación que se desarrollará sobre la obra del maestro Camargo Spolidore, quien escribió música clásica, acústica y popular.

“Desde que la Sala de Patrimonio Documental se creó los archivos de música han sido fundamentales. Así, se ha convertido en una de las colecciones con mayor importancia en el país, al lado de la que se encuentra en la Biblioteca Nacional. Es un material que significa mucho para la investigación”, explica María Isabel Duarte Gandica, coordinadora de la Sala.

Además del acto de presentación de este martes, parte de los archivos también estarán exhibidos en una muestra que se expondrá todo el mes de noviembre en el segundo piso del Centro Cultural. En ambos eventos la entrada será sin costo.

Músico y padre abnegado
Jorge Camargo Spolidore, descendiente de músicos, nació en Sogamoso (Boyacá, Colombia), en junio de 1912. Por lo tanto, en 2012 se cumplirán 100 años de su natalicio, de forma que su familia pensó en difundir la obra, ya que según Daniel Camargo Restrepo, hijo del compositor, gran parte de la música de este boyacense quedó inédita.

“No me acuerdo de haber visto en mi casa un equipo de sonido. Mi padre no escuchaba música en la radio, pero en cambio era un gran intérprete de piano, de los mejores que hubo. Igualmente, fue un gran escultor”, cuenta.

Y como complementa Camargo Restrepo, los archivos donados datan desde que su papá tenía 18 años hasta que murió en Medellín (Antioquia) en 1974. De esta forma, recorren la vida musical del maestro, y recuerdan, entre otras cosas, su participación en la Orquesta Sinfónica de Antioquia de la que fue director.

“Fue ganador del Concurso Música de Colombia, patrocinado por Fabricato, en 1948 con la obra Rapsodia colombiana. Además, compuso canciones que hacen parte del patrimonio musical colombiano como Chatica linda. Este es un archivo muy importante, con documentos muy bien preservados, que por fortuna ha sido entregado a la Universidad”, declara Fernando Gil Araque, docente del Departamento de Música.

Y precisamente este profesor eafitense y la Línea de Investigación en Musicología Histórica de EAFIT, de la que hace parte, se han encargado hasta el momento de rescatar 30 archivos personales como el de Jorge Camargo, para que hagan parte de la colección del Centro Cultural Biblioteca Luis Echavarría Villegas.

“Además de estos archivos personales y musicales, también tenemos archivos contables que dan cuenta de la historia empresarial antioqueña. Es información que, por lo general, no ha sido publicada, por lo que constituye una fuente primaria y su conservación es muy especial”, indica Juan Carlos Restrepo Aristizábal, auxiliar de la Sala de Patrimonio Documental.

Los archivos donados de Jorge Camargo pasan, entonces, por un proceso de limpieza y restauración, antes de ser destinados para la consulta de los interesados en el tema.

“Este patrimonio no es de nadie, nos pertenece a todos los colombianos, y por eso hemos querido que lo preserven en EAFIT. No quisimos que pasara de esta generación la donación”, puntualiza Daniel Camargo.

Mayores informes
María Isabel Duarte Gandica
Coordinadora Sala de Patrimonio Documental
Teléfono: (57) (4) 261 95 00 Ext. 9527
Correo electrónico: mduarteg@eafit.edu.co

Fuente: Universidad EAFIT

Las partituras autógrafas de Óscar Esplá salen a la luz

Cristina Martínez  para informacion.es

No es nueva la relación de la familia de Óscar Esplá (1886-1976) con Caja Mediterráneo. En 1986, un par de hojas de El pirata cautivo y otros documentos integraron el Fondo Documental Óscar Esplá, puesto en marcha a raíz de la conmemoración del nacimiento del compositor, gracias a la generosidad de su hija Amparo. Diez años más tarde, los herederos donaron a la CAM su biblioteca personal, con un total de 1.900 volúmenes, y alrededor de 2.500 documentos, entre el epistolario, fotografías, artículos de mano y reseñas de los estrenos, que pasaron a engrosar el citado legado.

En 2009, el testamento de Amparo dejaba por escrito que se donase su piano Pleyel a la entidad y el año pasado fueron los dos hijos aún vivos del músico y compositor, María Luisa y Gabriel, los que se decidieron a ceder todas las partituras que se encontraban en la casa de la calle Acacias de Madrid donde residió Esplá. La actual gestora de la Biblioteca Gabriel Miró, Zoila Helbenso, fue la encargada de viajar hasta Madrid y tras revisar cajones y armarios de su despacho, regresó con 102 partituras a Alicante. Ahí le esperaba el profesor Emiliano García Alcázar, uno de los más destacados críticos y estudiosos de Esplá, que tomó las riendas de este fondo para iniciar un arduo trabajo de identificación y ordenación de las obras. “Ha sido una labor fundamental para poder identificar las obras y así poder tener registradas todas las partituras; ahora, nos encontramos en el proceso de catalogación y después vendrá la digitalización para poner todo el fondo a servicio de los investigadores en la web”, asegura Helbenso.

El resultado de esta primera fase de trabajo ha arrojado un total de 65 partituras autógrafas (de las 103 que compuso), 59 de ellas de puño y letra, y 6 transcripciones, más 37 partituras impresas. “Hay que tener en cuenta que de las 103 obras que firmó, muchas se perdieron en los cambios de domicilio y durante la Guerra Civil”, destaca Emiliano García. “De hecho, la obra camerística no se ha encontrado, no consta dónde están esas partituras, solo La sonata para violín y piano, cuya edición revisada dedicada a Amparo Esplá in memoriam se estrenó en 2008”. La más antigua de las composiciones del maestro alicantino que se han recuperado es Antaño, orquestación del número V de Impresiones musicales para piano, que data de 1905, y la última, la partitura completa de El pirata cautivo, fechada en 1974 y estrenada en 1975, menos de un año antes de su muerte, de la que solo estaban localizadas dos hojas que se encontraban ya en los fondos de la CAM. También destacan, según el crítico e investigador musical, el Poema de niños, “una transcripción para piano de la obra orquestal compuesta en 1909 y con dedicatoria A mi hermanita Isolda”; La pájara pinta, con argumento de Rafael Alberti; unas correcciones a la partitura original de Sonate Espagnole, escrita en 1949 por encargo de la UNESCO en el centenario de Chopin, y “una singular composición” dedicada A mes enfants Amparo, Maravis et Gabriel.

De la obra para canto y piano, García Alcázar menciona la versión para mezzosoprano y piano de su obra orquestal Campo de cruces, escrita en los años 40 en Bélgica, en base a un texto de la hija de Gabriel Miró, mientras que de las piezas instrumentales “solamente se ha rescatado la denominada Tiempo di sonata para arpa cromática”. Entre las obras orquestales, cabe destacar Don Quijote velando las armas, dedicada a Ortega y Gasset y fechada entre 1924 y 25, “que dio origen a una corriente sinfónica musical en España”, apunta el investigador, y entre las piezas para coro y orquesta, Salmo 129 De Profundis, estrenada en 1966, “una compleja polifonía de novedosas estructuras modales, armónicas y contrapuntísticas”. Además, el fondo incluye la restauración y transcripción que Esplá realizó a partir del consueta del Misteri d’Elx. La investigación realizada en este legado ha llevado también a títulos desconocidos hasta ahora de armonizaciones de canciones populares realizadas por el músico, como Balada, Canción de cuna y Canto de cuna.

 Además de las partituras, la familia ha cedido a la CAM una caja en la que se encuentran almacenados los registros de las obras, tanto en la SGAE como en otros organismos (Société des Auteurs, Compositeurs et Éditeurs de Musique de París o la Société Belge del Autors), ya que lo registraba todo, incluidas las correcciones. También se ha encontrado un talón de la SGAE a nombre de Esplá por derechos de autor “que nunca se cobró”. El gestor del Centro de Legados CAM, José Payá, afirma que la importancia de estas partituras autógrafas radica en que “aquí se ve el verdadero proceso creativo de Esplá, porque reescribe mucho, corrige, y aquí es donde el investigador puede conocer cómo trabajaba”.

El Fondo Documental Óscar Esplá se vio engrosado también el año pasado cuando el hijo del compositor, Gabriel, donó a la entidad un retrato del músico realizado por Manuel Baeza. Entonces también se donó la Medalla al Mérito al Trabajo que le concedió el gobierno francés al músico alicantino. Este fondo incorporó igualmente la partitura autógrafa de Canción de cuna, perteneciente al legado de Rodolfo Tomás Samper, así como la donación realizada por el propio Emiliano García Alcázar de una partitura en fotocopia de Antaño, así como de Homenaje a Beethoven y una edición de la Diputación de Orense de la canción gallega O mayo. El citado fondo de la CAM ya contenía algunas partituras que fueron depositadas anteriormente en la entidad, en la mayoría de los casos por Amparo Esplá. Entre ellas, Aitana, con dedicatoria autógra del compositor a Josefina Salvador; la partitura en fotocopia de La pájara pinta con sello del Conservatorio Superior de Música de Valencia; la obra fotocopiada de Crepusculum y la edición del repertorio de Música para piano

El Palau de Música abre a los investigadores 1.900 discos donados por Almazán

El Palau de la Música ha puesto a disposición de los investigadores los 1.891 discos y material fonográfico que el subdirector de música e intendente de la Orquesta de Valencia, Ramón Almazán, ha donado al auditorio valenciano.

El legado musical, que se encuentra depositado en la sala María Callas de del Palau de la Música, consta de 1.327 discos compactos (524 de música sinfónica y de cámara y otros 803 del mundo de la ópera, principalmente de las etapas belcantistas y veristas), 358 vinilos y 206 grabaciones de DVD y VHS.

La presidenta del Palau de la Música, Mayrén Beneyto, ha resaltado la importancia de estos fondos, que “ya están a disposición para quien solicite consultarlos” y que “enriquecen el importante archivo musical y documental que dispone el Palau de la Música“.

Además de Ainhoa Arteta y Miguel Ángel Gómez-Martínez, al acto asistieron la concertino Anabel García del Castillo, el guitarrista José María Gallardo del Rey, la concejal Maria Àngels Ramón-Llin, altos cargos de la Orquesta de Valencia y una amplia representación de la sociedad valenciana.

Visiblemente emocionado, Almazán agradeció las muestras de cariño recibidas y comentó que el mejor destino que podía tener su colección de discos, gestada a lo largo de varias décadas de pasión por la música clásica, es el Palau de la Música, un organismo en el que se ha volcado como subdirector musical e intendente durante más de diez años.

La presentación tuvo lugar ayer por la noche, tras el concierto realizado por la Orquesta de Valencia y la soprano española Ainhoa Arteta, dirigidos por Miguel Ángel Gómez-Martínez, que también estuvieron presentes en dicho acto, junto a la concertino de la Orquesta, Anabel García del Castillo, el guitarrista internacional José María Gallardo del Rey, y una nutrida representación de la sociedad valenciana.

Almazán es subdirector de Música e intendente de la Orquesta de Valencia desde febrero de 2000. Es miembro del Consejo de Administración del organismo autónomo municipal Palau de la Música, Congresos y Orquesta de Valencia, desde su fundación en 1993.

Fuente: ADN.es

El legado Fernández Shaw, digitalizado en la Fundación Juan March

Carlos Fernández Shaw

Carlos Fernández Shaw

La Fundación Juan March acaba de sacar en su web el Archivo de Carlos Fernández Shaw con acceso a gran número de documentos en formato digital. Este es de libre acceso, y, junto a él, podemos encontrar los de sus hijos Guillermo y Rafael Fernández-Shaw Iturralde, y otros archivos personales de músicos como Joaquín Turina, Salvador Bacarisse

Carlos Fernández Shaw nació en Cádiz en 1865. Licenciado en Derecho, se dedicó al periodismo y también escribió una gran cantidad de obras teatrales, algunas esenciales en la historia de la zarzuela, como “La Revoltosa”, o de la ópera española, como “La vida breve”. Colaboró con numerosos escritores de la época, como José López Silva, Carlos Arniches, Ricardo de la Vega o Pedro Muñoz Seca, y especialmente con los compositores Ruperto Chapí y Amadeo Vives. Falleció en Madrid en 1911. Sus hijos fueron famosos libretistas, y concretamente Guillermo escribió libretos que han pasado a formar parte del repertorio más habitual de zarzuela, tales como “La canción del olvido”, “Doña Francisquita” o “Luisa Fernanda”.

Contenidos de los diferentes fondos

Carlos Fernández Shaw (Cádiz, 1865 – El Pardo, 1911): Manuscritos autógrafos, correspondencia, artículos y crítica de prensa, programas de mano, fotografías y documentación personal y escritos de otros. El Archivo ha sido recientemente catalogado informáticamente y digitalizado.

Guillermo Fernández-Shaw Iturralde (Madrid, 1893 – Madrid, 1965). LEscritos, correspondencia, artículos y crítica de prensa, fotografías, y documentación personal.

Rafael Fernández-Shaw Iturralde (Madrid, 1905 – Madrid, 1967).  La mayor parte de documentos que constituyen este fondo se podrían dividir en los siguientes grupos: manuscritos autógrafos, recortes de prensa, programas de mano, documentación personal y correspondencia.

Joaquín Turina Pérez (Sevilla, 1882 – Madrid, 1949): partituras manuscritas, impresas, programas de mano, recortes de prensa, correspondencia, manuscritos literarios autógrafos, libros y documentación personal y profesional. Archivo de imágenes: hasta un total de 5892 piezas, que se conservan en cajas de cartón, de metal, de madera, en álbumes originales y carpetas con fotografías realizadas por el compositor y con tarjetas postales.

Salvador Bacarisse Chinoria (Madrid, 1898 – París, 1963). 290 partituras manuscritas originales (manuscritos autógrafos, manuscritos de copistas y partituras editadas), y 164 grabaciones en REVOX.

Joaquín Villatoro Medina (Castro del Río, 1911 – Madrid, 1987).  partituras manuscritas autógrafas, documentación personal y programas de mano.

Juan José Mantecón Molins (Vigo, 1895 – Madrid, 1964). La mayor parte de documentos que constituyen este fondo son partituras manuscritas autógrafas y editadas, escritos musicales (libros, conferencias, prensa) y escritos literarios (cuentos, novelas, poesía, teatro), documentación personal y programas de mano.

Ángel Martín Pompey (Montejo de la Sierra, 1902 – Madrid, 2001): 1031 partituras manuscritas originales, prensa y programas de mano. Fue becario, en el apartado “Creación musical”, de la Fundación en 1974. La memoria final llevó por título “Variaciones sinfónicas sobre un tema original”, cuyo manuscrito se encuentra en la Biblioteca.

Julio Gómez García (Madrid, 1886 – Madrid, 1973) 233 partituras manuscritas autógrafas y editadas, documentación personal, artículos de prensa, programas de mano y la abundante correspondencia mantenida con numerosas personas a lo largo de su vida.

Pedro Blanco (León, 1883 – Oporto, 1919): La mayor parte de documentos que constituyen este fondo se podrían dividir en los siguientes grupos: partituras manuscritas y editadas, fotografías, recopilaciones de artículos de prensa y programas de mano y toda la correspondencia mantenida con numerosas personas a lo largo de su vida.

Jesús Villa Rojo cede su archivo a Guadalajara

El compositor briocense deja todo su legado a la Biblioteca de Investigadores de la Diputación Provincialde Guadalajara

Un millar de grabaciones de radio y televisión de interpretaciones de sus obras, bajo su dirección o como intérprete, un centenar de discos comercializados, una docena de tratados de investigación con sus materiales originales, y la producción creativa de Jesús Villa Rojo, en sus partituras originales, han sido cedidas por su dueño a la Biblioteca de Investigadores de la Diputación Provincial de Guadalajara. Se trata del archivo personal y profesional de este compositor y músico nacido en Brihuega, en el que también figura correspondencia, publicaciones y otros documentos. La cesión se ha formalizado a través de un convenio firmado este martes entre el músico y la presidenta de la Diputación, María Antonia Pérez León.

Villa Rojo, considerado uno de los compositores de música culta más importantes de Europa, se ha mostrado en todo momento emocionado y satisfecho por el apoyo que supone para su obra la posibilidad de que la Diputación la clasifique, la ponga a disposición de los investigadores, la mantenga y la difunda. Fue el propio músico, según ha desvelado Pérez León, quien propuso a la Diputación este acuerdo, que será fundamental “para interpretar el devenir de la música culta de los siglos XX y XXI”, en palabras de la presidenta. “Ten a seguridad de que van a estar bien cuidadas”, ha manifestado Pérez León.

El compositor ha señalado que se empieza a reconocer la labor de los músicos en Guadalajara, cuando hasta hace pocos años era un capítulo desconocido, a pesar de que, por ejemplo, hubo importantes músicos en la Casa del Infantado o los nombres de Diego y Sebastián Durón, también de Brihuega. También ha advertido la gran tarea que le queda por delante al equipo de la Biblioteca, que dirige Plácido Ballesteros, porque aunque su material se conserva en buen estado, es un volumen importante. La dificultad estriba también en que se trata de un personaje polifacético, y será complejo clasificar u obra como creador, intérprete, investigador o divulgador.

El motivo de ceder su legado a esta institución lo resumió Villa Rojo con la frase: “Dónde va a estar mejor que aquí”, y añadió que después de sus viajes por todo el mundo ha llegado al convencimiento de que “donde mejor me encuentro es en casa”. Por delante queda la tarea de clasificar, digitalizar todos los documentos y paulatinamente ir poniéndolos a disposición de los estudiosos, y mostrarlos a gran público a través de conferencias o exposiciones, ha precisado la presidenta.

Más de 20.000 documentos

El legado de Villa Rojo se añade a los más de 20.000 documentos que custodia la Biblioteca de Investigadores, como los del cronista provincial Francisco Layna Serrano, el etnólogo Sinforiano García Sanz, el escritor José Herera Petere, el profesor Manuel Criado de Val o el librero Salvador Cortés. A ello se añade el fondo documental del Centro de la Fotografía e Imagen Histórica de Guadalajara, con las instantáneas de Fernando Poyatos, Camarillo, Peco, o José López, que estos días se muestran en una exposición. “La Biblioteca de Investigadores es un ser vivo”, ha expuesto Pérez León, donde los documentos “no se apolillan”, sino que se difunden. El pasado año, 235 investigadores acudieron a sus intalaciones para estudiar documentos, y se recibieron cerca de 4.000 consultas a distancia.

 

Fuente: eldecano.es

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