La música sacra impresa en la Italia del XVI al XVIII en una nueva base de datos

La recopilación de información sobre la música sacra impresa ha sido un deseo de la comunidad musicológica durante muchas décadas. Esta información es de suma importancia para la bibliografía de la música en general, especialmente la el siglo XVII, cuando la imprenta produjo su mayor producción en el ámbito sagrado.

La base de datos Printed Sacred Music pretende dar cobertura a toda la música sagrada impresa en Europa  entre 1500 y 1800. Está formado por los datos recogidos en la Bibliografia della Musica Sacra Pubblicata en Italia fra il 1500 e il 1725 circa (Venecia, Fondazione Cini). Incluye las ediciones de música católica publicada en Suiza hasta 1800, y las ediciones que circularon en la región de los Alpes, gracias a un proyecto de investigación iniciado en 2010 por el Institute of Musicology of Fribourg University  y la delegación suiza de RISM, con el apoyo de la Swiss National Science Foundation. 

Además de las búsquedas simples y avanzadas, podemos hacer browsing por índices de personas, títulos, siglas de las bibliotecas poseedoras, impresores y editores, títulos normalizados, incipit, así como localizar por los catálogos de Bernstein 1998Collarile 2011EitnerQKurtzman–Schnoebelen 2013 y Patalas 1999

Los datos se cotejan con otras herramientas existentes como el catálogo RISM A / I y B / I. La base de datos es compatible con el esquema de catalogación RISM basado en el formato MARC21. Incluye incipits textuales y musicales (en código DARMS), así como preliminares (páginas de título, dedicatorias, poemas laudatorios, consejos para los usuarios, imprimatur, índices) y colofones. La información adicional ayuda a conocer la red de patrocinios y estrategias de mercado que conectaban dedicatarios, impresores y libreros.

printed sacred music database

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Historia de la catalogación de música impresa, en el blog de la BNE

Sala Barbieri de la BNE

Sala Barbieri de la BNE. Imagen tomada del Blog de la BNE

Hoy el Blog de la Biblioteca Nacional de España nos cuenta el origen y evolución de la catalogación de su música impresa, en una historia que comienza el 15 de septiembre de 1875 cuando se plantea por primera vez catalogar y organizar sus fondos de música, bajo la dirección de Antonio Paz Meliá, quien se encargó de la catalogación, distribución en cajas y redacción de más de 14.000 fichas de todas aquellas obras.

Nos comentan también sobre la importante participación de la BNE en el desarrollo de las Reglas de Catalogación, no siendo hasta en siglo XX cuando se ha dado verdadera importancia a los documentos musicales con características especiales que los hacen diferentes a cualquier otra tipología documental. En 1958 se aprueban, y en 1960 se publican, las Instrucciones para la catalogación de obras musicales, discos y películas, tras diversos antecedentes que trataron de establecer unas normas para la correcta descripción de documentos musicales y sonoros.

Con la llegada de la automatización, se hace necesaria una revisión que culmina con las Anglo-American Cataloguing Rules (AACR) y su versión en castellano, las Reglas de Catalogación Angloamericanas (RCA1). Sobre cómo se relacionaron las ISBD con las AACR, dando lugar a las AACR2, también los hablan en este interesante artículo. Posteriormente, en 1994 la publicación de las ISBD(PM): Descripción bibliográfica internacional normalizada para música impresa.

Por último, se nos habla de la catalogación en los últimos años, con las normas y estándares bibliográficos que actualmente se utilizan (las Reglas de catalogación en su revisión y reimpresión de 2010, y “La música del siglo XIX: una herramienta para su descripción bibliográfica”, de Nieves Iglesias e Isabel Lozano. Para saber sobre estas y otras herramientas, y sobre la importancia del formato MARC en la automatización de catálogos, se recomienda la lectura de esta entrada de hoy en el blog de la BNE, al que también han añadido una útil lista de fuentes relacionadas con la descripción de documentos de música notada.

 

Me voy un ratito, y la que se lía…

Y es que no se puede dejar solo a nadie…

Llego y me entero de que José Luis Rodríguez Neri, director Sociedad Digital de Autores y Editores (SDAE),  ha estado desviando casi 30 millones de euros de la SGAE, una sociedad centenaria fundada para proteger los derechos de los autores y editores españoles -menos mal que Sinesio Delgado o Chapí ya no están para ver en qué ha derivado su esfuerzo de esos primeros años-. Las consecuencias y reacciones no se han hecho esperar:  Neri a prisión bajo fianza, Teddy Bautista dimite -él dice “renunciar”, que suena más suave-, varios ayuntamientos se envalentonan y plantan cara a la SGAE, se suprime el canon digital -“ahora” parece que no era justo ni equitativo-, los tribunales donde decían digo ahora dicen Diego, Sinde dice “yo no he sido”, y Alejando Sanz que se siente utilizado. En fin: un verdadero jaleo.

El veranito de los robos…

Casi a la vez, nos enteramos que el Códice Calixtino ha desaparecido del Archivo de la Catedral de Santiago, tres de cuyas partes  incluyen música polifónica del “ars antiqua“. En seguida, las dudas: porqué se percataron tan tarde, quién tenía libertad para pasearse por el archivo, cómo puede suceder esto en unas instituciones en las que para acceder a sus fondos es necesario hacerlo casi “desnudo”, si es un encargo, un secuestro… incluso hay tiempo para bromas como la de que se trata de la promoción de una novela de Susana Fortes, la huella del hereje

Quizá este suceso haya removido la conciencia de un hombre de 63 años que en 2006 fué detenido por arrancar y robar partituras corales del Archivo Histórico de Barcelona, de la Biblioteca de Catalunya y de la Biblioteca Pública Arús. Esta semana ha sido condenado a dos años y medio de prisión y a pagar una indemnización de 113.785 euros. El amor a la música llevado al extremo a veces se paga caro…

Menos mal que hay buenas noticias…

Para acabar la crónica de los últimos quince días, tenemos noticias positivas para el mundo de la documentación musical: con dos donaciones, la de  la Discográfica EMI de 414 discos compactos de música clásica a la Biblioteca Nacional de España, y la de la familia de Enric Casals, hermano de Pau Casals, que ha hecho lo propio hacia el Archivo Nacional de Catalunya donando 183 partituras hace sólo cuatro días, se aumenta el Patrimonio Musical a disposición de estudiosos e investigadores.

También en Barcelona, la Biblioteca de Catalunya ofrece, hasta el 31 de julio, una interesante exposición de manuscritos e impresos musicales de la Edad Media y del Renacimiento conservados entre sus fondos.

Sólo quince días demuestran la cara y la cruz de la gestión de los fondos musicales en nuestro país. Hay muchas más cosas que contar, pero lo dejamos para otras entregas.

Recursos musicales en la Biblioteca Digital Hispánica

Página del concierto a piu instrumenti de Boccherini

Página del concierto a piu instrumenti de Boccherini, disponible en la BDH

Como será sabido por muchos, la Biblioteca Nacional recoge el Patrimonio Bibliográfico y Documental español reuniendo todas las publicaciones españolas desde comienzos del siglo XVIII, alcanzando en la actualidad 26 millones de piezas que incluyen libros, revistas, mapas, grabados, dibujos, partituras, folletos, etc., y que difunde mediante su catálogo y la Bibliografía Española.

La Biblioteca Digital Hispánica (http://bdh.bne.es/bnesearch/) es un recurso en línea que ofrece la Biblioteca Nacional de España, facilitando el acceso libre y gratuito a miles de documentos digitalizados.  Proporciona la consulta, lectura y descarga de libros impresos del siglo XV al XIX, manuscritos, dibujos, grabados, folletos, carteles, fotografías, mapas y atlas… y también documentos y literatura musicales.

Organizada por colecciones, la de música contiene 1156 registros seleccionados por D. Antonio Gallego y que…

Se compone de códices musicales de los siglos XII-XIII (Cantigas de Santa María, Conductus y motetes y el Tropario de Catania), cancioneros de los siglos XV y XVI, libros de canto de órgano (polifonía), manuscritos de zarzuela y ediciones de ópera española, libros para el aprendizaje y transmisión de obras instrumentales para vihuela, arpa, tecla (órgano, clave, piano), violín, guitarra y también para la danza. También se han incluido libros de teoría musical del Renacimiento, el Manierismo y el Barroco.

La BDH permite además disponer físicamente del documento, bien vendiéndonos la copia impresa del mismo mediante su acuerdo con Bubook, -como por ejempo estas  obras de música para tecla, arpa y vihuela de Cabezón– bien descargando un fichero PDF en nuestro ordenador para imprimirlo si lo deseamos -como el caso de  esta coleción de cantos y bailes populares (clicando en la imagen de la izquierda)- . En otros casos, no existe ninguna de estas dos opciones, ya que el documento sólo se puede visualizar on-line, viendo las imágenes de cada página que están almacenadas en formato TIFF. Auunque hay truco: si alguno tiene el tiempo, la paciencia, el interés y las ganas suficientes, puede guardar cada imagen por separado en formato JPG y luego crear un PDF con todas las imágenes juntas, ¡listo para imprimir!.

Yo ya tengo algunos en local… 😀

Las más extrañas partituras

El blog Dark Roasted Blend (algo así como café mezcla tostado) se dedica a recoger multitud de imágenes y enlaces de todo tipo, a cual más extraño, divertido o curioso, para usarlo “como complemento a tu ritual del café diario”. Dividido en categorías (libros, animales, tecnología, deportes…) tiene también un apartado para cosas curiosas relacionadas con la música: instrumentos inusuales -curiosísimo el órgano de mar en Zadar, Croacia-, robots musicales, fundas de vinilos… y partituras extrañas, de las cuales los mismos creadores de este blog dicen “tóquense bajo su responsabilidad”.

Son documentos musicales que, por qué no, podríamos encontrar en una biblioteca especializada en música. Afortunadamente, en la cubierta aparece toda la información necesaria para describir estos documentos, y en principio no necesitaríamos decifrar las indicaciones del compositor tales como “It you can’t play this, why don’t you call your mommy” (algo así como “si no puedes tocar esto, por qué no llamas a tu madre)”, “salta encima del chelista” o “puede ser necesaria una terapia de choque para finalizar”

Si según Jacinto Torres,

Si concebimos el documento como representación de una realidad, hemos de considerar como documento musical a todo soporte material cuyos signos allí registrados representen una realidad musical, es decir, que su contenido semiótico sea capaz de rendir música.

esto, ¿es, por tanto, un documento musical? ¿está hecho para ser interpretado? ¿o simplemente es un juego, un dibujo, otro tipo de “arte”, pero no música?

¿qué opinais?

Dad un paseíto por Dark Roasted Blend, hay algunas partituras más, que quizás, al menos, os hagan pasar un rato divertido.

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