Catálogo de la discografía moderna publicada en Canarias

 

La discografía en Canarias en en siglo XX

Cubierta del libro. Imagen tomada del blog mangas verdes

Ayer se presentó el libro-CD “La discografía canaria del siglo XX: catálogo comentado de la discografía moderna editada en Canarias entre los años 1962 y 1999“, como resultado de un trabajo de investigación de Alejandro Ramos. Se edita bajo el sello discográfico “Los 80 Pasan Factura”

Fuente: mondosonoro.com

Alejandro Ramos es el responsable del libro “La discografía canaria del siglo XX”, un tomo de reciente edición que se suma a la aún escasa bibliografía sobre la música alternativa en el Archipiélago. El músico, productor, realizador y ahora escritor elabora un completo y documentado repaso a la producción discográfica musical canaria del pasado siglo, dentro de una obra que ya está disponible para su venta bajo la edición de Los 80 Pasan Factura.
En este tomo se hace un repaso sobre todo la discografía rockera entre los años 1962 y 1999, con abundante material gráfico y documentación, material inédito y explicaciones de los propios responsables de los diferentes discos. El trabajo incluye además un CD con casi un centenar de temas procedente de los discos reseñados.
Alejandro Ramos está presentando este disco en diferentes citas. El jueves 16 de diciembre lo pone de largo en el cine Víctor de Santa Cruz de Tenerife, y aprovecha su paso por la isla (el señor Ramos es de Gran Canaria) para también presentarlo el viernes 17 dentro del festival OCA, a partir de las 19:00 horas en el Castillo Espacio Cultural de Puerto de la Cruz.
Alejandro Ramos es componente de bandas como Hermanitas, realizador de varios video clips y responsable de tres documentales sobre la historia del rock en Canarias.
Más información sobre dónde conseguir el discoen este enlace.

Universidad de Indiana (EEUU) I: Proyecto In Harmony Sheet Music

Durante algunas entradas  voy a mostrar los recursos musicales on-line que ofrece la Universidad del Estado de Indiana . Es una gran universidad americana repartida en nueve campus, encontrándose su sede en la ciudad de Bloomington.  Allí podemos encontrar  el  Archivo de Música Tradicional y del Departamento de Folclore y Etnomusicología,  ya que la música popular es de una gran relevancia en Indiana, y estos dos organismos recogen música y tradición oral de todo el mundo y en múltiples formatos. Además, en dicho campus está ubicada la Jacobs School of Music, -entre otras muchas escuelas y facultades-  con su William & Gayle Cook Music Library, una de las mayores biliotecas musicales universitarias del mundo, y de la que hablaré en otro post. Además, la UI alberga en otros campus del Estado importantes departamentos de música, como el de la escuela de artes visuales y escénicas de Fort Wayne y el de Indiana University Southeast. En el post de hoy hablaré del proyecto digital In Harmony Sheet Music y de las bibliotecas participantes en él, entre ellas la Lilly Library, de esta Universidad estadounidense.

En octubre de 2004, la Universidad del Estado de Indiana recibió una subvención del Institute of Museum and Library Services (IMLS) para poner en marcha  In Harmony: Sheet Music from Indiana, un proyecto para catalogar y digitalizar las partituras de las colecciones de cuatro instituciones asociadas a la Universidad:

El objetivo del proyecto es crear una colección de partituras en línea que muestre cómo los museos y bibliotecas con materiales complementarios pueden trabajar conjuntamente para crear recursos digitales compartidos. Desde In Harmony: Sheet Music from Indiana, se pueden consultar las colecciones musicales de estas cuatro instituciones.

Con esto se consigue:

  • Centralizar desde un único sitio web todas las búsquedas a los fondos digitalizados de las cuatro instituciones anteriores
  • Poner a disposición de los interesados no solo los fondos de música impresa, sino de otros materiales como mapas, fotografías, manuscritos, objetos…

La Lilly library en datos:

En cuanto al análisis del OPAC de la Lilly Library, In Harmony Sheet Music/Lillly library permite encontrar documentos:

  • Browsing (navegación u “ojeo”): índices de
    • Nombres de compositores, arreglistas, letristas…
    • Títulos
    • Años (26.003)
    • Instrumentación
    • Género
    • Temas
  • Búsquedas
    • Sencilla
    • Avanzada: operadores booleanos, truncamiento con *, frases
    • Historial
    • “Mis selecciones”: guardar la búsqueda y enviar por e-mail

Por cierto, In Harmony ofrece su software open source de catalogación de partituras descargable desde aquí.

Lilly Library permite descargar las partituras completas en PDF, siempre y cuando no estén protegidas por derechos de autor. Así que se trata de una buena fuente de consulta y obtención de música americana de los siglos XIX y XX.

Además, se puede buscar por el tema de la cubierta, ya que la Lilly Library ha clasificado además las partituras por sus diseños, ilustraciones, grabados, fotografías… Este es un aspecto que  no siempre se suele tener en cuenta en la clasificación de música impresa, y realmente es una importante fuente de información acerca de las técnicas de edición, los gustos, la estética de los siglos XIX y XX…  He seleccionado una pequeña muestra que podeis ver en el slideshow que ilustran el final de este post.

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Congreso sobre Imprenta Musical: Crónica (y III)

“Prudencio Ibáñez ha sido un mal empresario”

Hoy ha sido clausurado el Congreso Internacional sobre Imprenta y edición musical en España (siglos XVIII-XX), con una jornada marcada por el homenaje a Prudencio Ibáñez, co-fundador, junto a Adolfo Álvarez, de la Editorial Alpuerto. Hubo, además, contenido acerca de la edición musical en Valencia, de manos de Jesús Piles, de la Editorial Piles y representante de la Asociación de Editores Musicales, y de Jorge García, presidente de AEDOM y jefe de documentación del Instituto Valenciano de la Música.

Torres-Ibáñez-Casares

Prudencio Ibáñez, en el centro, en el momento de su intervención, entre Jacinto Torres Mulas (a su derecha) y Emilio Casares (a su izquierda)

La Editorial Alpuerto, fundada hace ya casi 50 años, comenzó su andadura publicando música sinfónica de autores españoles vivos. Posteriormente amplía su catálogo con publicaciones de Pedagogía Musical, Musicología, Música Práctica y también de Arte y Literatura. Hoy en día es distribuidora exclusiva de las publicaciones de la Sociedad Española de Musicología (SEDEM), haciendo de Alpuerto un referente de la edición de música antigua en España.

Todos los ponentes coincidieron en destacar la gran humanidad y bondad de Prudencio Ibáñez, bondad que por otro lado hizo de el “un mal empresario”: el Sr. Ibáñez no tenía interés en editar grandes “best sellers” de la música, sino sólo aquellas obras que cultural y musicológicamente fueran dignas de ser publicadas. Así, su objetivo no era el comercial, el enriquecerse de esta actividad, sino la trascendencia cultural, el enriquecer un tejido intelectual en el mundo editorial.

Los cuatro ponentes (Jesús Piles, Manuel Angulo, Compositor y profesor de la Universidad Autónoma de Madrid, Emilio Rey, de la Sociedad Española de Musicología y Ramón Alba, de la Asociación de Editores de Madrid) relataron todas y cada una de las actuaciones que el fundador de Alpuerto hizo por el bien de la edición y difusión de la música española: fomentar la visibilidad de las editoriales españolas en el extranjero a través de ferias como Musikmesse, en Frankfurt, o Tokio; representar el colectivo de editores en CEDRO, trabajar para la instauración del ISMN en España (a través del INAEM, negociaciones con Rtve, actuando como consejero de la música sinfónica española en la SGAE… Prudecio Ibañez tuvo una estrecha relación con la Sociedad Española de Musicología desde su creación, llegando a ofrecer sus propias oficinas en la editorial para que fueran utilizadas como sede de SEDEM, y ha editado prácticamente el 80% de los aproximadamente 30 números de la Revista de Musicología.

Finalmente, el turno de preguntas a los ponentes se transformó en una sucesión de confirmaciones de la calidad profesional y humana de Prudencio Ibañez por parte de muchos asistentes al Congreso que tienen la oportunidad de conocerlo personalmente.

“No se puede defender un patrimonio musical sin una fuerte industria editorial”

Para cerrar el congreso, hubo una mesa redonda acerca de la edición musical en España, presente y futuro, en la que Jacinto Torres moderó a Emilio Casares (Instituto Complutense de Ciencias Musicales), Reynaldo Fernández Manzano (Centro de Documentación Musical de la Junta de Andalucía), el propio Prudencio Ibáñez y Jesús Piles.

En opinión de Emilio Casares, el editor musical no debe tener miedo de corregir, completar, modernizar la notación de las partituras, haciendolo constar, con el fin de  permitir una buena ejecución, que es el fin último de la investigación musicológica. esta edición debe ser llevada a cabo por musicólogos con conicimientos musicales -algo que pareciera evidente, pero que según Emilio Casares se trata cada vez más de una “rara avis” , y de músicos prácticos.

Para Prudencio Ibáñez, el autor musical necesita de una industria que permita la difusión de su obra. Según el editor, las orquestas españolas cuentan con un porcentaje muy bajo de compositores españoles en sus repertorios. Asimismo, piensa que las autoridades deberían destinar esfuerzos no sólo para las editoriales de música sino para la formación de estudiantes inculcando una cultura musical desde la infancia.

Reynaldo Fernández, hablando desde la perpectiva de un resposable de un centro de documentación institucional como es el Centro de Dcoumentación Musical de Andalucía, que tiene editorial propia, cree que “el problema de estos organismos estriba en el posible conflicto entre las editoriales institucionales y las privadas”, por una posible “competencia” en el mercado.

Con Jesús Piles, que habló en último lugar, Reynaldo coincidió en que el reto del futuro de las editoriales musicales está en internet. Piles se ocupó de hablar del devenir de la edición musical. Reflexionó acerca de los problemas que tenían los editores del siglo XVIII, tratados los días anteriores, y afirmó que no eran tan diferentes de los de los editores actuales: la selección de obras a editar y el enfrentarse a las nuevas tecnologías -de entonces y de ahora- de la edición. Por otro lado, toda la parte administrativa -licencias, contratos, subediciones…- seguirán igual sea cual sea la técnica empleada o el soporte (papel o digital), así como que para los temas de comunicación y difusión, los avances tecnológicos no aporta más que ventajas, algo que para el editor del XVIII al XX era un problema bstante importante el difundir su producción editorial. Para Piles, es imprescindible editar, ya que “lo que no se edita -aunque esté en la red- se queda en una nube”, de miles y millones de obras, buenas y malas, mejores y peores, en la que luego es muy difícil buscar nada.

En definitiva: un congreso interesantísimo y totalmente provechoso, en el que los que estamos todavía absorbiendo conocimientos hemos encontrado muchísmo que aprender, y en el que los profesionales e investigadores han podido continuar haciendo descubrimientos y encontrando puntos en común en las investigaciones de otros, intercambiando experiencias, amistades y contactos profesionales.

Espero con ganas que se publiquen las actas del Congreso, previstas para noviembre de 2011. Para entonces, si Papeles de Música continúa vivo y coleando, daré noticia de su publicación.

Congreso sobre Imprenta Musical: Crónica (II)

La Editorial Boileau y la Calcografía de Serapio de Santamaría.

Utiles calcografía

Utiles para realizar el grabado. Imagen tomada de http://www.bne.es

Estas dos editoriales de música son dos de los temas que a mi parecer, merecen un post que resuma la jornada del día 4 de noviembre. No quiere decir esto que el resto de ponencias y comunicaciones no sean dignos de mención: en absoluto y todo lo contrario. Pero me centraré hoy en la participación de José Carlos Gosálvez y Yolanda Guasch, nieta del fundador de la Editorial Boileau, así como la visita a la Calcografía de Santamaría en la BNE.

Comenzó el día con la ponencia de  director del Departamento de Música y Audiovisuales de la BNE, acerca de fuentes, métodos y documentos relacionados con la edición musical en Madrid en el siglo XIX, que no sólo proporcionan información acerca del contenido musical o el tipo o estado del soporte físico, sino también sobre aspectos sociales, consumo y circulación de la música, siendo en ocasiones los actores diferentes del compositor (esto es, editores, impresores y público) casi más importantes que éste. Gosálvez ha tenido la suerte de poder trabajar en dos de los fondos musicales más importantes de España (anteriormente fue director de la Biblioteca del real Conservatorio Superior de Música de Madrid), y ha remarcado que investigar la edición musical, como es este caso, nunca puede circunscribirse al fondo concreto desde donde parte un proyecto, sino que siempre existen fuentes y documentos tanto o más importantes fuera de la biblioteca de arranque y que es necesario consultar si se quiere hacer una investigación seria, exhaustiva e intentando no dejar nada por consultar. Así, Gosalvez enumeró otros fondos con información relevante que los investigadores de la BNE debieron consultar para obtener toda la información acerca de la edición musical en el Madrid del siglo XIX, como por ejemplo protocolos notariales, el registro de la propiedad intelectual, la sociedad económica matritense…

La Biblioteca Nacional de España es el nexo en el titular de este post, ya que posee todos los materiales para la impresión calcográfica de Serapio de Santamaría, mismo sistema que utilizaba la, hoy todavía existente, Editorial Boileau de Barcelona. Joaquín Leren es el último trabajador de esta empresa que conoce la técnica de la grabado y estampación mediante calcografía.

Yolanda Guasch, nieta de Boileau, introdujo la biografía de su abuelo: Alessio Boileau Bernasconi aprendió la técnica del grabado en la –también en activo hoy en día y una de las más importantes en Europa- editorial Ricordi, en Milan. Tiene la opción de trasladarse a Grecia o a España, y finalmente elige nuestro país, intsalándose en Barcelona a principios del siglo XX. Aquí conoce a otros editores como Vidal Llimona y Boceta, quien le facilita la “inmersión” en el mundo editorial español y le proporiona contactos, abriendo en 1906 el Taller de grabado y estampación de música en la calle Provença 285 (hoy la tienda se encuentra en el número 287). En principio trabajaban por encargo, pero pasando posteriormente graban y estampan un repertorio propio a partir de 1913, con el nombre de Editorial Boileau.

Al igual que durante la posterior sesión de la tarde en la que la directora del Museo de la Biblioteca NacionalGema Hernández, nos explicó al detalle la técnica del grabado, Yolanda Guasch, ayudada de fotografías tomadas en la propia editorial y con Joaquín Leren como protagonista, nos contó cómo era todo este artesanal y laborioso proceso en la editorial de su abuelo. Para no hacer este post tan extenso como el de ayer, lo explicaré en otra ocasión. La visita al Museo de la BNE fue bastante didáctica, y se nos proyectó además un breve audiovisual explicando el grabado, y allí mismo pudimos ver y tocar algunas herramientas para grabar. En cuanto a la Calcografía de Serapio Santamaría, la BNE es poseedora de sus más de 2000 piezas y herramientas de grabado calcográfico para música, de las cuales existe una pequeña muestra en la sala de exposiciones permanentes.

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