Curso de descripción de música notada AEDOM

La Asociación Española de Documentación Musical, en colaboración con la Sociedad General de Autores y Editores, ha organizado un Curso de descripción de música notada: normas generales y problemas específicos.

Las clases tendrán lugar en la sede de la SGAE en Madrid los días 29 de noviembre al 1 de diciembre del presente año. El precio para los socios de AEDOM es de 85 €.

Podéis encontrar más información en el folleto adjunto y en la secretaría del curso:

Jorge García
Instituto Valenciano de la Música
Plaza de Viriato s/n, 46001 Valencia
963 184 510 admin@aedom.org

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Santiago Auserón, por la ‘redefinición’ de los derechos de autor

Santiago Auserón

El cantante Santiago Auserón

Santiago Auserón, ex líder de Radio Futura, ha elaborado un comunicado para recabar adhesiones entre los músicos en el que se denuncia que Cultura y la industria discográfica comprometen la independencia que debería gobernar la SGAE y en el que se pide una “redefinición” de los derechos de autor.

Auserón ha sido el encargado de la redacción de un llamamiento que ya han suscrito, entre otros, Maite Martín o Chicuelo, a partir de una reunión el día 11 en el Taller de Musics de Barcelona de autores de los circuitos del pop, rock, jazz, flamenco y clásica a propósito de la crisis ocurrida en la SGAE.

El comunicado, difundido este martes, subraya que los músicos están siendo “dañados” por la “actual crisis de la SGAE” por el posible desvío de fondos, la gestión orientada hacia inversiones distintas a los fines de la sociedad, y “el ejercicio de su influencia política en la aprobación de una legislación muy discutida acerca del canon digital”.

Quieren que se debata “el significado del derecho de autor” y el modo en que ha de retribuirse el uso de las obras, “sin que haya que imponer a los ciudadanos un impuesto para precaverse de la copia privada”. Y entienden que la gestión de la SGAE se ha convertido en “aliada” de la industria porque “mientras pactaba tratos de favor con las grandes corporaciones, buscaba apoyo legislativo para ejercer un control férreo sobre los usos particulares de las obras”.

Es necesario, apuntan, prestar atención al papel que juegan en la SGAE las editoriales, “que controlan grandes catálogos de repertorio”, y hacer explícitas sus relaciones con las empresas discográficas y con las grandes corporaciones de comunicación.

Además, afirman, “la dimensión del entramado financiero que la SGAE ha adquirido” la ha convertido en “pieza clave” de la política cultural, llevándola a mantener con el ministerio de Cultura “unas relaciones que comprometen su independencia”.

“El Ministerio, por ausencia de legislación efectiva, se declara oficialmente al margen, pero en la práctica ha pactado con la SGAE las líneas generales de su funcionamiento”, afirma el comunicado. La SGAE, dicen, debe ser refundada, o sus estatutos cambiados para modificar, entre otros aspectos, el sistema de representación, que ahora “favorece la especulación y la acumulación de poder”.

Rebelión en la Junta directiva de SGAE

Los también músicos Teo Cardalda e Inma Serrano, miembros de la Junta Directiva de la SGAE, han remitido una carta a la ministra de Cultura y a la Comisión Rectora de la entidad, a la que se han adherido esta misma tarde otros cinco miembros de la junta, en la que subrayan que ésta carece de facultades para convocarles y determinar el orden del día.

La delegación de facultades de la Junta Directiva en esa Comisión Rectora, cuyas propuestas son una “mera recomendación”, afirman, sirve “para llevar la gestión ordinaria de la sociedad, dotarse de un presidente y crear una investigación interna sobre los hechos”.

“Pues bien”, concluyen, “a la fecha no tenemos constancia de que se haya nombrado presidente lo que les convierte en órgano extra estatutario e incompleto, situación que deberían remediar o someterse a las decisiones de la Junta Directiva al respecto”. Los otros miembros de la junta adheridos a esa carta son Santiago Moncada, Pascual González, Queco Ruíz, Mikel Erentxun y Alberto Comesaña.

De otro lado, la Asociación de Internautas ha pedido hoy al Consejo Asesor de las Telecomunicaciones y de la Sociedad de la Información una reunión extraordinaria del Pleno de su Consejo Asesor para proponer que Industria se persone como acusación particular en la causa contra la SGAE. Entienden que están en entredicho las subvenciones asignadas a esa entidad y a empresas vinculadas, como Microgénesis y SDAE

La SGAE se queda con ‘La Revoltosa’ y se olvida de Chapí

Fuente: Público.es

Cada vez que alguna orquesta en el mundo interpreta “La Revoltosa”, de Ruperto Chapí, hay un autor que cobra. No es el maestro Chapí, que murió hace ya 102 años, ni los creadores del libreto de esta famosa zarzuela: Carlos Fernández Shaw y José López Silva, también muertos. Tampoco sus herederos: esta obra, en teoría, ya está en el dominio público y no debería generar derechos de autor. El “compositor” vivo de La Revoltosa, el único que aún cobra derechos, nació más de medio siglo después de que esta zarzuela se estrenase. Se llama Emilio Casares Rodicio y tiene su despacho en el sótano del palacio de Longoria, en la sede de la SGAE en Madrid.

Emilio Casares es el director del Instituto Complutense de Ciencias Musicales (ICCMU), un centro de investigación público sin ánimo de lucro, participado por la SGAE, que se dedica a reeditar y recuperar viejas obras del patrimonio musical español. En la práctica, el ICCMU tiene el monopolio de gran parte de las partituras de las que se nutren las orquestas y los teatros porque es el único que accede a los archivos de la SGAE. Cada vez que una orquesta quiere interpretar alguna obra clásica española, tiene que pasar por sus partituras, que se alquilan para cada función.

El Teatro de la Zarzuela pagó 20.000 euros por La Revoltosa

Casares no sólo tiene a su nombre la partitura de La Revoltosa, de Chapí. También aparece como “autor” -según la propia base de datos de la SGAE, que se puede consultar en Internet- de otras zarzuelas del siglo XIX como “Pan y toros”, “Mis dos mujeres” o “Los diamantes de la corona”, compuestas por Francisco Barbieri; o “La viejecita”, de Manuel Fernández Caballero.

En teoría, todas estas zarzuelas están libres de derechos. Según la ley española, a los 80 años de la muerte del autor, la obra pasa al dominio público. Este plazo de 80 años rige igual para cualquier creación, sea un libro, un drama teatral o una zarzuela. No hay que pagar derechos, por ejemplo, por reeditar a Cervantes o por interpretar una obra de Lope de Vega.

Sin embargo, la ley permite reelaborar versiones sobre obras ya creadas y estas reediciones generan nuevos derechos de autor durante 25 años más. La ley no obliga a que la versión sea muy diferente de la original. Basta con cambiar tres notas, o una simple coma, para que, a efectos legales, sea una obra nueva por la que se puede volver a cobrar.

La ley permite registrar versiones casi idénticas de obras ya libres

Por medio de este subterfugio legal, la SGAE sigue recaudando a través de las partituras que elabora el ICCMU por zarzuelas del siglo XIX que ya han pasado al dominio público. También cobran derechos los nuevos “autores”: los que firman esas nuevas versiones que, técnicamente, el ICCMU llama “ediciones críticas”.

Esta práctica que permite burlar la extinción del derecho de autor no es exclusiva de la SGAE. Sucede algo similar con gran parte del repertorio de ópera. En teoría, las óperas de Rossini o las sinfonías de Mozart son libres. Pero sus partituras no lo son.

Según Emilio Casares, la función del ICCMU no es perpetuar el derecho de autor de estas obras sino permitir que se interpreten: “La zarzuela se tocaba a partir de ediciones de canto y piano, no había ni una partitura de orquesta de zarzuela hasta 1992, cuando hicimos en el instituto la primera”. Casares justifica que se cobre derechos de autor por estas ediciones críticas “porque así lo dice el artículo 128 de la ley de la Propiedad Intelectual”. “Yo no veo maldad en esa ley, me parece una ley positiva. Creo que es de justicia que se cobren derechos durante 25 años porque recuperar esas partituras es un trabajo de chinos. La edición crítica tiene la misma función que preservar una catedral, o un códice”, asegura Casares. Según sus datos, alrededor del 80% de las partituras que recuperan no están en el dominio público. “Negociamos con los herederos para que cedan un porcentaje de entre el 10% y el 20% al instituto, a la editorial y al autor de la edición crítica. En el caso de que sea una obra que estén en el dominio público, el 40% es para la editorial, el 30% para el autor y el 30% para el instituto”.

Las nuevas reediciones cobran derechos durante 25 años más

En el caso de La Revoltosa, por ejemplo, el último de sus tres autores en morir fue José López Silva, que falleció en Buenos Aires en 1925. A los 80 años, en el 2005, esta zarzuela pasó a dominio público. La edición crítica de Casares es del año 2006.

Los cambios que incluye esta edición crítica de La Revoltosa son prácticamente indistinguibles del original. Concretamente, Casares suprime las articulaciones de notas picadas en trompetas y trombones del preludio -seis notas en total-, pone entre corchetes tres compases y añade la nota fa a la partitura del oboe en el compás 325. Gran parte de estas modificaciones están ya registradas en la versión de La Revoltosa que grabó el director de orquesta Ataulfo Argenta en 1951. Para cualquier oído, sea experto o no, las diferencias son prácticamente imposibles de encontrar al escuchar la obra.

El 10% de la taquilla

Si Casares hubiese elaborado su edición crítica antes de que La Revoltosa pasase a dominio público, habría tenido que compartir los derechos que generase su adaptación con los herederos de los autores de esta zarzuela. Al hacerlo después, todo lo que recaude esa partitura es para él y para su editor, que es la empresa Arteria Promociones Culturales SL: una de las sociedades con ánimo de lucro del entramado de la SGAE, según figura en el propio archivo de SGAE. “Es un error informático”, asegura Casares. “La verdadera editora es la Fundación Autor”.

Al año siguiente de que Casares registrase su edición crítica de La Revoltosa, el Teatro de la Zarzuela de Madrid cerró su temporada lírica con la representación de esta obra. Fue durante un mes: del 22 de junio al 22 de julio de 2007. Los herederos de Chapí no vieron un euro de aquella representación. Sí cobraron, mientras tanto, Emilio Casares y la SGAE, a través de su editorial. Según el Ministerio de Cultura, el Teatro de la Zarzuela pagó por La Revoltosa 4.071 euros por el alquiler de las partituras y otros 19.826 euros por los derechos de autor, sólo por estas representaciones.

Caballé: “Los impuestos de la SGAE sobre la zarzuela son altos”

Los precios por los derechos y las partituras que se pagan por las zarzuelas han provocado quejas, incluso por parte de artistas de renombre, como Montserrat Caballé. “Fuera de España, siempre me gusta incorporar una parte de zarzuela; sin embargo, en muchas ocasiones resulta imposible porque se dice que los impuestos de la SGAE sobre los autores españoles son muy elevados”, denunciaba Caballé en una entrevista el año pasado en el diario El Comercio. “Me acaba de ocurrir en el Carnegie Hall, de Nueva York. Yo me enfadé mucho, pero no es nada nuevo. Se quejan igual en Viena o en Berlín”.

Además de Emilio Casares, otros muchos autores han estado registrando ediciones críticas de viejas zarzuelas por encargo del ICCMU. En su caso, es más relevante porque es Casares quien encarga estos trabajos, a través del instituto que dirige. “Sería una inmoralidad que no hiciese ninguna edición crítica”, argumenta Casares. “Tengo que hacer alguna porque si no dirían que soy un caradura que no sé hacer ese trabajo”.

El objetivo inicial de ese proyecto era recuperar partituras que estaban muy deterioradas. En muchas de esas obras, la versión crítica está más justificada porque el compositor que restaura la partitura tiene que reconstruir, literalmente, algunos fragmentos perdidos cotejando distintas versiones. Sin embargo, tienen menos sentido las ediciones críticas de las obras más famosas de Chapí o Barbieri, que nunca han dejado de interpretarse y cuyas partituras estaban perfectamente conservadas.

Irónicamente, uno de los fundadores de la SGAE, en 1899, fue el maestro Chapí.

Las páginas de enlace no vulneran la Ley Sinde

La Audiencia de Barcelona ha confirmado una sentencia que exoneraba a una web de enlaces a páginas P2P que permiten la descarga de archivos audiovisuales –películas, series y música, especialmente–, al entender que dirigir a los usuarios a páginas que permiten las descargas, no vulnera la ley Sinde, sobre el derecho a la propiedad intelectual.

   El juzgado mercantil número 6 de Barcelona se pronunció en este sentido tras la denuncia presentada por la SGAE contra la página de enlaces indice-web.com, que ofrece enlaces para descargas en redes P2P, pero no almacena ningún tipo de contenido, realizándose la descarga entre esas redes y el usuario sin que la web denunciada medie para hacerlo, y sin cobrar un servicio directo ni a través de publicidad.

   La Audiencia, sobre la que ha recaído el recurso de la SGAE, ha determinado que la cuestión de debate es “si enlazar una obra que el demandado no aloja puede suponer una infracción de los derechos de propiedad intelectual y, en concreto, si puede ser una copia o comunicación pública”, según relata en la sentencia.

Para la SGAE está acreditada la participación activa de esta web en la oferta de contenidos musicales, ya que no se limita a crear un índice que favorece y orienta a los usuarios para acceder a redes de intercambio, sino que toma parte directa en la “selección, clasificación, filtrado y organización de los contenidos enlazados”, incluyendo la foto de la portada, un comentario ilustrativo y un ranking de los archivos más descargados.

   En una red de archivos P2P, quien dispone de una película o archivo musical lo introduce en una carpeta de archivos compartidos, a la que cualquiera puede tener acceso mediante un programa ‘cliente P2P’ y descargarlo, con lo que se realiza un acto de reproducción no amparado por el uso privado de la ley, y por ello realiza un acto de comunicación pública.

   Pero la Audiencia entiende que el titular de la página demandada no lleva a cabo directamente estos actos: no realiza ninguna reproducción, ya que se limita a sustraer el link a través del cual sí se podría llevar a cabo el acto de comunicación pública que la SGAE trataba de imputarle.

   “El ofrecimiento del enlace no supone un acto de disposición del archivo, razón por la cual no cabe hablar de la ‘puesta disposición’ en que consiste la actividad tipificada en la ley de propiedad intelectual, como acto de comunicación pública”.

   Con todo, la Audiencia ha estimado el recurso de la SGAE sólo en lo que concierne a la no imposición de costas procesales por tratarse de un caso novedoso “que suscita serias dudas de hecho y de derecho”.

Fuente: europa press.

Me voy un ratito, y la que se lía…

Y es que no se puede dejar solo a nadie…

Llego y me entero de que José Luis Rodríguez Neri, director Sociedad Digital de Autores y Editores (SDAE),  ha estado desviando casi 30 millones de euros de la SGAE, una sociedad centenaria fundada para proteger los derechos de los autores y editores españoles -menos mal que Sinesio Delgado o Chapí ya no están para ver en qué ha derivado su esfuerzo de esos primeros años-. Las consecuencias y reacciones no se han hecho esperar:  Neri a prisión bajo fianza, Teddy Bautista dimite -él dice “renunciar”, que suena más suave-, varios ayuntamientos se envalentonan y plantan cara a la SGAE, se suprime el canon digital -“ahora” parece que no era justo ni equitativo-, los tribunales donde decían digo ahora dicen Diego, Sinde dice “yo no he sido”, y Alejando Sanz que se siente utilizado. En fin: un verdadero jaleo.

El veranito de los robos…

Casi a la vez, nos enteramos que el Códice Calixtino ha desaparecido del Archivo de la Catedral de Santiago, tres de cuyas partes  incluyen música polifónica del “ars antiqua“. En seguida, las dudas: porqué se percataron tan tarde, quién tenía libertad para pasearse por el archivo, cómo puede suceder esto en unas instituciones en las que para acceder a sus fondos es necesario hacerlo casi “desnudo”, si es un encargo, un secuestro… incluso hay tiempo para bromas como la de que se trata de la promoción de una novela de Susana Fortes, la huella del hereje

Quizá este suceso haya removido la conciencia de un hombre de 63 años que en 2006 fué detenido por arrancar y robar partituras corales del Archivo Histórico de Barcelona, de la Biblioteca de Catalunya y de la Biblioteca Pública Arús. Esta semana ha sido condenado a dos años y medio de prisión y a pagar una indemnización de 113.785 euros. El amor a la música llevado al extremo a veces se paga caro…

Menos mal que hay buenas noticias…

Para acabar la crónica de los últimos quince días, tenemos noticias positivas para el mundo de la documentación musical: con dos donaciones, la de  la Discográfica EMI de 414 discos compactos de música clásica a la Biblioteca Nacional de España, y la de la familia de Enric Casals, hermano de Pau Casals, que ha hecho lo propio hacia el Archivo Nacional de Catalunya donando 183 partituras hace sólo cuatro días, se aumenta el Patrimonio Musical a disposición de estudiosos e investigadores.

También en Barcelona, la Biblioteca de Catalunya ofrece, hasta el 31 de julio, una interesante exposición de manuscritos e impresos musicales de la Edad Media y del Renacimiento conservados entre sus fondos.

Sólo quince días demuestran la cara y la cruz de la gestión de los fondos musicales en nuestro país. Hay muchas más cosas que contar, pero lo dejamos para otras entregas.

La SGAE edita la obra enciclopédica del cine español

Los números hablan por sí solos. Diez años de trabajo, más de 400 investigadores y expertos, una inversión de 1,5 millones de euros, una veintena de países implicados, 16.000 entradas repartidas en diez volúmenes, más de 8.500 páginas… El Diccionario del Cine Iberoamericano, que se presentará este miércoles en un acto presidido por la ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde, en la Biblioteca Nacional de Madrid, es el trabajo enciclopédico más monumental y ambicioso que nunca se ha realizado en torno al cine español e iberoamericano, una radiografía completa llamada a convertirse en la obra de referencia, única en su género, del séptimo arte hablado en español y portugués.

El trabajo, dirigido por Eduardo Rodríguez Merchán, Carlos F. Heredero e Iván Giroud, y coordinado desde el Instituto Complutense de Ciencias Musicales (ICCMU) por Emilio Casares, es una obra auspiciada por la Sociedad General de Autores (SGAE). Comprende ocho tomos de voces biográficas y temáticas y dos tomos dedicados a las películas. Las voces biográficas se ocupan de las especialidades profesionales (dirección, producción, guión, fotografía, dirección artística, montaje, música, etc.), con la inclusión de técnicos relevantes, historiadores y críticos, cartelistas, jefes de producción, distribuidores, es decir, todo el rango de oficios y dedicaciones de la industria del cine, desde su nacimiento hasta el 2008, última fecha de actualización. Toda la concepción historicista, ideológica y estructural de la obra -10 tomos de 900 páginas cada uno-.

Las entradas del diccionario, que viene a ser una consecuencia directa del Diccionario de la Música Iberoamericana que realizó el ICCMU en 2002, son de índoles y extensiones muy variables, con voces que superan los cien folios (como “México”) y otras alrededor de las 50 páginas. A los directores más grandes, como Luis Buñuel, se le dedican no menos de treinta páginas, en una obra que emerge como un catálogo exhaustivo de los directores de cine del ámbito hispano, portugués y brasileño. Los dos últimos volúmenes (que se podrán adquirir por separado) están dedicados exclusivamente a las películas, hasta recoger un total de mil filmes, la mitad de ellos españoles. Los espacios dedicados a cada película, recogen una rigurosa ficha técnica y artística, una amplia y detallada sinopsis argumental y un comentario historiográfico y analítico de la película.

La presentación oficial de la obra, el miércoles 4 de mayo a las 18 horas, será un punto de encuentro del sector, ya que contará, entre otras, con las asistencias de Manuel Gutiérrez Aragón, Imanol Uribe, Antonio Giménez Rico, Jaime Chávarri, Jaime de Armiñán, Juan Antonio Porto, Antonia Sanjuan, Fernando Guillén Cuervo, Miguel Bardem, Rafael Monleón, Sigfrido Monleón, David Pinillos, Antonio Ojeda y Santiago Tabernero.

fuente: El cultural.es

Mª Luz González, del centro de documentación y archivos de la SGAE

 

María Luz González Peña

María Luz González Peña. Imagen tomada de zarzuela.net

En elpais.com, vía Baratz en Facebook.

“Los archiveros vivimos en las mazmorras, pero rodeados de joyas”

Así se titula en reportaje que publica hoy elpaís.com, en el que entrevista a Mª Luz González Peña, directora del centro de documentación y archivos de la SGAE. Para completarlo y saber más el origen, historia y formación de estos fondos podeis leer la entrevista que Ignacio Hassa Haro publicó en zarzuela.net el 5 de octubre de 2007.

Bajo la tarta modernista que es el edificio de la Sociedad General de Autores (SGAE) hay un discreto sótano donde se guardan las joyas. Están hechas de papel que huele a viejo y de notas musicales. Partituras originales y manuscritas de 1.700 zarzuelas que son “el tesoro de la casa”, según su guardiana, María Luz González Peña, directora del centro de documentación y archivos de la SGAE. Esta menuda asturiana se mueve deprisa entre las cajas de cartón con ph neutro. “La escalera es muy pesada y a veces trepo por las estanterías como si me creyese Pinito del Oro…”. “La trapecista del tiempo de maricastaña…”, aclara. Chispa zarzuelera no le falta.

Cada caja verde tiene una etiqueta con el título de la obra. “Date una vuelta y léelas”, ordena la archivera, “verás que divertido, ¡hay hasta una dedicada a la falda pantalón!”. No se encuentra esa, pero abundan los hallazgos: Quítese usted la bata,Los dineros del sacristán,Canela fina,La del 4º piso,El terror de las mocitas,Similiquitriqui”… de El hijo de Buda a Temple baturro, lo que uno quiera entre los miles de materiales de orquesta de zarzuela, sainete lírico, sainete cómico lírico bailable, partichelas, libretos, partituras sinfónicas… Hasta 30.000.

González escoge posar con El rey que rabió, un original de Ruperto Chapí que el compositor adornó con un excelente dibujo propio en su primera página. “Trata sobre un rey que no se fía de sus ministros cuando le dicen que el país va bien y se infiltra de incógnito en el ejército, se enamora de una chica, hay un perro rabioso que muerde a otro soldado… mucho enredo y danzas de países extranjeros que siempre quedan muy lucidas”, resume la archivera que habla como una metralleta.

Podeis leer el reportaje completo en elpais.com

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