Los archivos de compositores y de editoriales del ICCMU

Logo ICCMUEl Instituto Complutense de Ciencias Musicales (ICCMU) ha transformado su web y ha aprovechado para ofrecernos información sobre cuatro fondos musicales que atesora. Se trata de los archivos personales de los compositores Jacinto Guerrero (1895-1951) -una parte del, encontrándose otra parte en la Fundación Jacinto e Inocencia Guerrero– y Francisco Alonso López (1887-1948), de quienes el ICCMU conserva autógrafos, bocetos y apuntes, música impresa, materiales para orquestina y para banda, particellas y libretos.

Otros dos importantísimos fondos son los de editoriales Vidal Llimona y Boceta Unión Musical Española, la más importante editorial española que fue absorbiendo a los diferentes editores del país y por tanto sus catálogos y en ocasiones incluso sus documentos administrativos. (1).

La documentación, la propia de la actividad comercial y editora de estas empresas: partituras manuscritas e impresas, materiales de orquesta, libretos, métodos,  libros y documentación diversa. En el caso de la U.M.E., el fondo contiene 20.000 partituras de música comercializada en España desde mediados del siglo XIX hasta el primer tercio del XX.

Los fondos de Jacinto Guerrero, de Francisco Alonso y de la Unión Musical Española ya está catalogados y digitalizados, y el de Vidal Llimona y Boceta se encuentra en la Facultad de Geografía e Historia de la Universidad Complutense de Madrid para su catalogación y estudio.

(1) Para saber más sobre la transmisión de fondos de las editoriales que conformaron finalmente el archivo Histórico de la Unión Musical Española, nada mejor que la introducción de Archivo histórico de la Unión Musical Española: partituras, métodos, libretos y libros. Yolanda Acker (ed.). Madrid:  Sociedad General de Autores y Editores, 2000, realizada por  José Carlos Gosálvez, referente en el estudio de la edición musical en España y autor de diversas publicaciones de esta temática. 

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Congreso sobre Imprenta Musical: Crónica (y III)

“Prudencio Ibáñez ha sido un mal empresario”

Hoy ha sido clausurado el Congreso Internacional sobre Imprenta y edición musical en España (siglos XVIII-XX), con una jornada marcada por el homenaje a Prudencio Ibáñez, co-fundador, junto a Adolfo Álvarez, de la Editorial Alpuerto. Hubo, además, contenido acerca de la edición musical en Valencia, de manos de Jesús Piles, de la Editorial Piles y representante de la Asociación de Editores Musicales, y de Jorge García, presidente de AEDOM y jefe de documentación del Instituto Valenciano de la Música.

Torres-Ibáñez-Casares

Prudencio Ibáñez, en el centro, en el momento de su intervención, entre Jacinto Torres Mulas (a su derecha) y Emilio Casares (a su izquierda)

La Editorial Alpuerto, fundada hace ya casi 50 años, comenzó su andadura publicando música sinfónica de autores españoles vivos. Posteriormente amplía su catálogo con publicaciones de Pedagogía Musical, Musicología, Música Práctica y también de Arte y Literatura. Hoy en día es distribuidora exclusiva de las publicaciones de la Sociedad Española de Musicología (SEDEM), haciendo de Alpuerto un referente de la edición de música antigua en España.

Todos los ponentes coincidieron en destacar la gran humanidad y bondad de Prudencio Ibáñez, bondad que por otro lado hizo de el “un mal empresario”: el Sr. Ibáñez no tenía interés en editar grandes “best sellers” de la música, sino sólo aquellas obras que cultural y musicológicamente fueran dignas de ser publicadas. Así, su objetivo no era el comercial, el enriquecerse de esta actividad, sino la trascendencia cultural, el enriquecer un tejido intelectual en el mundo editorial.

Los cuatro ponentes (Jesús Piles, Manuel Angulo, Compositor y profesor de la Universidad Autónoma de Madrid, Emilio Rey, de la Sociedad Española de Musicología y Ramón Alba, de la Asociación de Editores de Madrid) relataron todas y cada una de las actuaciones que el fundador de Alpuerto hizo por el bien de la edición y difusión de la música española: fomentar la visibilidad de las editoriales españolas en el extranjero a través de ferias como Musikmesse, en Frankfurt, o Tokio; representar el colectivo de editores en CEDRO, trabajar para la instauración del ISMN en España (a través del INAEM, negociaciones con Rtve, actuando como consejero de la música sinfónica española en la SGAE… Prudecio Ibañez tuvo una estrecha relación con la Sociedad Española de Musicología desde su creación, llegando a ofrecer sus propias oficinas en la editorial para que fueran utilizadas como sede de SEDEM, y ha editado prácticamente el 80% de los aproximadamente 30 números de la Revista de Musicología.

Finalmente, el turno de preguntas a los ponentes se transformó en una sucesión de confirmaciones de la calidad profesional y humana de Prudencio Ibañez por parte de muchos asistentes al Congreso que tienen la oportunidad de conocerlo personalmente.

“No se puede defender un patrimonio musical sin una fuerte industria editorial”

Para cerrar el congreso, hubo una mesa redonda acerca de la edición musical en España, presente y futuro, en la que Jacinto Torres moderó a Emilio Casares (Instituto Complutense de Ciencias Musicales), Reynaldo Fernández Manzano (Centro de Documentación Musical de la Junta de Andalucía), el propio Prudencio Ibáñez y Jesús Piles.

En opinión de Emilio Casares, el editor musical no debe tener miedo de corregir, completar, modernizar la notación de las partituras, haciendolo constar, con el fin de  permitir una buena ejecución, que es el fin último de la investigación musicológica. esta edición debe ser llevada a cabo por musicólogos con conicimientos musicales -algo que pareciera evidente, pero que según Emilio Casares se trata cada vez más de una “rara avis” , y de músicos prácticos.

Para Prudencio Ibáñez, el autor musical necesita de una industria que permita la difusión de su obra. Según el editor, las orquestas españolas cuentan con un porcentaje muy bajo de compositores españoles en sus repertorios. Asimismo, piensa que las autoridades deberían destinar esfuerzos no sólo para las editoriales de música sino para la formación de estudiantes inculcando una cultura musical desde la infancia.

Reynaldo Fernández, hablando desde la perpectiva de un resposable de un centro de documentación institucional como es el Centro de Dcoumentación Musical de Andalucía, que tiene editorial propia, cree que “el problema de estos organismos estriba en el posible conflicto entre las editoriales institucionales y las privadas”, por una posible “competencia” en el mercado.

Con Jesús Piles, que habló en último lugar, Reynaldo coincidió en que el reto del futuro de las editoriales musicales está en internet. Piles se ocupó de hablar del devenir de la edición musical. Reflexionó acerca de los problemas que tenían los editores del siglo XVIII, tratados los días anteriores, y afirmó que no eran tan diferentes de los de los editores actuales: la selección de obras a editar y el enfrentarse a las nuevas tecnologías -de entonces y de ahora- de la edición. Por otro lado, toda la parte administrativa -licencias, contratos, subediciones…- seguirán igual sea cual sea la técnica empleada o el soporte (papel o digital), así como que para los temas de comunicación y difusión, los avances tecnológicos no aporta más que ventajas, algo que para el editor del XVIII al XX era un problema bstante importante el difundir su producción editorial. Para Piles, es imprescindible editar, ya que “lo que no se edita -aunque esté en la red- se queda en una nube”, de miles y millones de obras, buenas y malas, mejores y peores, en la que luego es muy difícil buscar nada.

En definitiva: un congreso interesantísimo y totalmente provechoso, en el que los que estamos todavía absorbiendo conocimientos hemos encontrado muchísmo que aprender, y en el que los profesionales e investigadores han podido continuar haciendo descubrimientos y encontrando puntos en común en las investigaciones de otros, intercambiando experiencias, amistades y contactos profesionales.

Espero con ganas que se publiquen las actas del Congreso, previstas para noviembre de 2011. Para entonces, si Papeles de Música continúa vivo y coleando, daré noticia de su publicación.

Congreso sobre Imprenta Musical: Crónica (II)

La Editorial Boileau y la Calcografía de Serapio de Santamaría.

Utiles calcografía

Utiles para realizar el grabado. Imagen tomada de http://www.bne.es

Estas dos editoriales de música son dos de los temas que a mi parecer, merecen un post que resuma la jornada del día 4 de noviembre. No quiere decir esto que el resto de ponencias y comunicaciones no sean dignos de mención: en absoluto y todo lo contrario. Pero me centraré hoy en la participación de José Carlos Gosálvez y Yolanda Guasch, nieta del fundador de la Editorial Boileau, así como la visita a la Calcografía de Santamaría en la BNE.

Comenzó el día con la ponencia de  director del Departamento de Música y Audiovisuales de la BNE, acerca de fuentes, métodos y documentos relacionados con la edición musical en Madrid en el siglo XIX, que no sólo proporcionan información acerca del contenido musical o el tipo o estado del soporte físico, sino también sobre aspectos sociales, consumo y circulación de la música, siendo en ocasiones los actores diferentes del compositor (esto es, editores, impresores y público) casi más importantes que éste. Gosálvez ha tenido la suerte de poder trabajar en dos de los fondos musicales más importantes de España (anteriormente fue director de la Biblioteca del real Conservatorio Superior de Música de Madrid), y ha remarcado que investigar la edición musical, como es este caso, nunca puede circunscribirse al fondo concreto desde donde parte un proyecto, sino que siempre existen fuentes y documentos tanto o más importantes fuera de la biblioteca de arranque y que es necesario consultar si se quiere hacer una investigación seria, exhaustiva e intentando no dejar nada por consultar. Así, Gosalvez enumeró otros fondos con información relevante que los investigadores de la BNE debieron consultar para obtener toda la información acerca de la edición musical en el Madrid del siglo XIX, como por ejemplo protocolos notariales, el registro de la propiedad intelectual, la sociedad económica matritense…

La Biblioteca Nacional de España es el nexo en el titular de este post, ya que posee todos los materiales para la impresión calcográfica de Serapio de Santamaría, mismo sistema que utilizaba la, hoy todavía existente, Editorial Boileau de Barcelona. Joaquín Leren es el último trabajador de esta empresa que conoce la técnica de la grabado y estampación mediante calcografía.

Yolanda Guasch, nieta de Boileau, introdujo la biografía de su abuelo: Alessio Boileau Bernasconi aprendió la técnica del grabado en la –también en activo hoy en día y una de las más importantes en Europa- editorial Ricordi, en Milan. Tiene la opción de trasladarse a Grecia o a España, y finalmente elige nuestro país, intsalándose en Barcelona a principios del siglo XX. Aquí conoce a otros editores como Vidal Llimona y Boceta, quien le facilita la “inmersión” en el mundo editorial español y le proporiona contactos, abriendo en 1906 el Taller de grabado y estampación de música en la calle Provença 285 (hoy la tienda se encuentra en el número 287). En principio trabajaban por encargo, pero pasando posteriormente graban y estampan un repertorio propio a partir de 1913, con el nombre de Editorial Boileau.

Al igual que durante la posterior sesión de la tarde en la que la directora del Museo de la Biblioteca NacionalGema Hernández, nos explicó al detalle la técnica del grabado, Yolanda Guasch, ayudada de fotografías tomadas en la propia editorial y con Joaquín Leren como protagonista, nos contó cómo era todo este artesanal y laborioso proceso en la editorial de su abuelo. Para no hacer este post tan extenso como el de ayer, lo explicaré en otra ocasión. La visita al Museo de la BNE fue bastante didáctica, y se nos proyectó además un breve audiovisual explicando el grabado, y allí mismo pudimos ver y tocar algunas herramientas para grabar. En cuanto a la Calcografía de Serapio Santamaría, la BNE es poseedora de sus más de 2000 piezas y herramientas de grabado calcográfico para música, de las cuales existe una pequeña muestra en la sala de exposiciones permanentes.

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